Miércoles 14 de Abril de 2010
La preocupación por educar a una generación de chicos que no han visto a sus padres trabajar se instaló ayer en los debates del congreso "La educación en el Bicentenario", organizado por el Ministerio de Educación nacional, en Paraná. Un panel de especialistas se encargó de plantear los desafíos de aunar educación y trabajo.
La socióloga María Antonia Gallart rescató la calidad educativa como la clave y realizó una significativa defensa de la formación técnica. Gallart es doctora en Educación Comparada e investigadora principal en el Centro de Estudios de Educación (Cenep) sobre cuestiones de educación y trabajo.
Remarcó que "todo lo que no se hace a tiempo en materia educativa, luego es muy difícil de recuperar, y por tanto representa un gran costo social". Rescató entonces a la escuela como el pilar fundante: "La primera formación para el trabajo es una educación general de calidad". Y dijo que es básico alcanzar una enseñanza que sirva "para solucionar problemas concretos en la vida". Apeló a orientarse hacia una formación de chicos "competentes para la empleabilidad".
Paralelamente a este desafío mencionó otro propio del campo del trabajo: "Combatir la informalidad en el empleo, que en la Argentina alcanza al 30 por ciento de la población".