La Plaza de Mayo, histórica repleta y diversa para seguir diciendo "Nunca más"
Una multitud ruidosa copó la plaza "para que no se repita" el golpe militar, evocando el "Nunca Más" y a favor de la Memoria, la Verdad y la Justicia

Viernes 24 de Marzo de 2017

Una multitud diversa y ruidosa copó hoy la Plaza de Mayo en evocación del 24 de marzo de 1976 y "para que no se repita", portando los rostros en blanco y negro de los desaparecidos y los símbolos del pasado y del presente.
Mariano lleva escrito en la frente "Nunca más" y no había nacido cuando se produjo el último de los seis golpes militares que padeció la Argentina el siglo pasado.
"Vine con mi novia y dos amigos. No somos militantes pero tenemos memoria y nos parece que todos los argentinos tenemos que saber lo que pasó para que no se repita", dice mientras ceba mate con alguna dificultad por la multitud que lo rodea.
Como Mariano y sus amigos, miles de personas se fueron sumando desde la mañana y durante toda la jornada al Día de la Memoria que tiene su epicentro en la Plaza de Mayo.
Sobre las 14 ya era muy difícil entrar, tanto por las diagonales Norte y Sur, como por Avenida de Mayo o las calles laterales: Reconquista y Defensa.

Aún así, con la multitud abigarrada, la gente se movía hacia y desde el palco ubicado sobre la Pirámide de Mayo, de espaldas de la Casa Rosada, y formaba sendas peatonales caprichosas y forzadas entre el gentío.
"Lo intenté por todos lados pero hay demasiada gente", comenta Lourdes, que pisa los 40 y llegó acompañada por su marido y sus dos hijos. "Venimos desde hace diez años y cuando podemos nos sumamos a la marcha de Abuelas porque su lucha nos enorgullece y nos conmueve", agrega bastante acalorada por el sol y la gente.
A las 16, cuando arranca el acto de Abuelas y Madres Línea Fundadora, todas las miradas se dirigen al palco, aunque la visión siempre está interrumpida por las banderas y los estandartes. En el lateral izquierdo una inmensa evoca a la organización político-militar "Montoneros" y convive con una a pocos metros de la Central de los Trabajadores Argentinos, la CTA. El zepelín azul profundo del sindicato de curtidores se roba bastante la atención con su vuelo caprichoso. Unas cuantas banderas iguales unifican a los "Vecinos contra el neoliberalismo". Los estandartes de las murgas son más de una docena y compiten en número con los pabellones de los centros de estudiantes y los sindicatos, que también son muchos. Hay mucha gente suelta pero también organizada, principalmente por sindicatos y organizaciones políticas.

El Movimiento Evita tiene una de las banderas más grandes pero la estrella es una marioneta madre-abuela enorme, de más de cuatro metros de altura, con su pañuelo y sus mechones blancos y un toque de color en la blusa floreada. La llevan entre muchos porque pesa y la alegoría es justamente que en esa madre-abuela, están todas.
El clima en la plaza es definitivamente opositor al gobierno. Las consignas más escuchadas son "¡A volver, a volver, vamos a volver!", una suerte de grito de guerra kirchnerista, y también "Macri, basura, vos sos la dictadura", aunque no todos la cantan.
El cierre del acto tiene la voz inconfundible de la madre "Taty" Almeida, la mamá de Alejandro, la que no tiene ningún problema en reconocer que antes de la desaparición de su hijo era una "gorila", una antiperonista furibunda.
"¡No nos han vencido!" grita Taty y un rugido le responde por toda la plaza. "¡Siempre justicia legal, nunca por mano propia!" alecciona y cierra con ese diálogo entre público y orador que pone la piel de gallina: ¡30 mil compañeros detenidos-desaparecidos! ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!