La ONU y el Europarlamento enfrentan a Pekín

Viernes 11 de Abril de 2008

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, informó a China que no asistirá a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín en agosto, debido a "un asunto ya planificado", según una portavoz. Una señal más de que los líderes mundiales están sintiendo la presión de los activistas defensores de los derechos humanos para realizar un boicot a la ceremonia de apertura en Pekín. Al mismo tiempo, China rechazó de plano permitir el ingreso de una misión de la ONU que investigue la violación a los derechos humanos en Tíbet y en la misma China.

"El secretario general comunicó al gobierno (de China) unos meses atrás que era probable que no pudiese aceptar la invitación para concurrir a este importante evento debido a que tenía "otras obligaciones programadas", declaró la portavoz Marie Okabe. Horas después Okabe explicó que Ban no viajará a Pekín, aunque aclaró que hará una visita oficial a China "en otro momento".

Otra muestra del descontento internacional con la arrogancia mostrada hasta ahora por China llegó desde Bruselas. El Parlamento Europeo condenó la represión china en el Tíbet por medio de una resolución que fue aprobada por una considerable mayoría. Lo ocurrido en el Tíbet debe ser investigado de forma independiente, exige en la resolución europea, en la que también se insta a China a respetar los derechos humanos y civiles, todo con vistas a los Juegos Olímpicos de agosto próximo.

Nada de inspecciones. A su vez, el gobierno chino rechazó un pedido del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para visitar el Tíbet, informó un vocero de ese organismo internacional. La respuesta de Pekín "llegó el martes pasado. Hicieron saber que por ahora una visita no sería oportuna", señaló en Ginebra el portavoz de la oficina del Alto Comisionado, Rupert Colville. Tras los hechos de violencia del mes pasado en el Tíbet, "el 27 de marzo la alta comisionada, Louise Arbour, se ofreció para visitar la región autónoma del Tíbet y evaluar la situación", relató Colville. Pero las autoridades comunistas chinas respondieron que la señora Arbour "será bienvenida más tarde, en una fecha conveniente para las dos partes. No excluyeron la posibilidad de una visita en otro momento".

El gobierno chino organizó una visita al Tíbet hace dos semanas para que algunas autoridades internacionales y periodistas observen la situación luego de la represión a las protestas. Sin embargo, los visitantes vieron rechazada su petición de desviarse del recorrido oficial preparado previamente por Pekín.