Domingo 13 de Abril de 2008
La FAO, agencia de alimentación y agricultura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó ayer un aviso claro: si los gobiernos no dan pasos para frenar el alza de los precios de los alimentos habrá hambre y malestar social que desembocarán en grandes disturbios en el mundo.
"Hay que actuar de forma urgente", exigió Jacques Diouf, director general de la agencia.
En su último informe la FAO calcula que la factura de compra de cereales puede subir en algunos de los países más pobres del mundo hasta un 74 por ciento este año.
"La realidad es que la gente ya está muriendo por disturbios originados por el hambre", se lamentó Diouf.
Recordó que en lugares como Haití, Egipto, Camerún, Senegal o Indonesia ya se han registrado muertes por conflictos relacionados con el alza de los alimentos básicos. Y se teme lo peor: prevén que la situación de malestar alcance al menos a 37 países.
Los cereales han aumentado su precio desde marzo del año pasado un 88 por ciento.
Una canasta de alimentos que la FAO considera básica (incluye carne, harina y leche), cuesta un 57 por ciento más, según datos del informe de previsiones hecho público ayer.
Calculan que la producción mundial de alimentos crecerá un 2,6 por ciento este año y alcanzará la cifra récord de 2.164 millones de toneladas gracias a la mayor superficie de cultivo y a la optimización de las explotaciones.
Pero no será suficiente por la presión de la demanda.
El aumento de la demanda, tanto para consumo humano como animal y el uso para biocombustibles seguirán empujando al alza los precios.
Además, al coste de las importaciones hay que añadir la subida de precios de los combustibles, que aumentan el costo de su cultivo y su transporte.
Tragedia monumental. Los países más pobres pagarán de media un 56 por ciento más por la importación de cereales. Algunos de Africa, donde el déficit alimentario es enorme, desembolsarán hasta un 74 por ciento más. Diouf advirtió de los peligros de estas elevadas facturas.
El estudio de la FAO recuerda que en los supermercados del primer mundo las alzas mundiales pueden preocupar, pero en los países en vías de desarrollo, donde se destina a la alimentación entre el 60 y el 80 por ciento de los ingresos, puede ser una tragedia monumental.
"La gente está muriendo porque protesta ante la situación y si nosotros no realizamos las acciones necesarias, cabe la posibilidad de que también mueran de inanición. Naturalmente, la gente no va a esperar sentada a que eso pase y actuará", advirtió.