La Iglesia rechaza el matrimonio gay: "Cambia radicalmente el concepto de familia", dice
El obispo de Río Gallegos, con jurisdicción eclesiástica en la provincia de  Tierra del Fuego, donde se concretó el casamiento gay, aclaró que  “el respeto a estas personas no implica el legalizar sus actos” y  exhortó a ”pensar en las generaciones venideras, como los niños,  crecerán pensando que esta conducta homosexual es natural".

Miércoles 30 de Diciembre de 2009

El obispo de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín, rechazó hoy el reciente matrimonio homosexual que se concretó en Ushuaia, al alertar que la legalización de  estas uniones entre personas del mismo sexo cambiaría  “radicalmente lo que hoy entendemos como familia” e implicaría además ”la  redefinición del matrimonio”.

El prelado, con jurisdicción eclesiástica en la provincia de  Tierra del Fuego, donde se concretó el casamiento gay, aclaró que  “el respeto a estas personas no implica el legalizar sus actos” y  exhortó a ”pensar en las generaciones venideras, como los niños,  crecerán pensando que esta conducta homosexual es natural,  especialmente si lo hacen en un "hogar" homosexual”.

“El no reconocer las uniones homosexuales no deja de lado  todos los derechos que la sociedad le reconoce a cada uno de estos  individuos, por lo que es falso que se diga que tienen menos derechos  civiles que otros. Los derechos fundamentales de toda persona deben ser respetados”, subrayó en un comunicado.

Tras recordar que “en las uniones homosexuales están  completamente ausentes los elementos biológicos y antropológicos del  matrimonio y de la familia”, porque éstas no están en condiciones de  asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la  especie humana”, aseguró que ”en dichas uniones no sólo se niega la  posibilidad de la procreación, sino que ante una posible adopción, se  le estaría negando al niño la experiencia de la maternidad y de la  paternidad”.

El prelado dijo también que “llama la atención que no se haya  permitido dar un debate prolongado y profundo sobre una cuestión  de tamaña trascendencia y, en cambio, se haya hecho todo silenciosa  y sorpresivamente”, y consideró que ”esto constituye un signo de  grave ligereza y sienta un serio precedente legislativo para  nuestro país y para toda Latinoamérica”.

“Como Iglesia, llamamos la atención a todos los católicos,  sobre todo a los que están involucrados en la política, especialmente  a aquellos que ejercen funciones en los poderes del Estado,  recordándoles que resulta un acto inmoral grave el hecho de que un  católico apoye la legalización de las uniones homosexuales”, aseveró.
Romanín sostuvo que “reconocer legalmente las uniones  homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría convertirlo en un  anti-modelo para la sociedad actual, ya que rechaza valores  fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad”.

En nombre de la Iglesia, obispo austral pidió “recuperar el  respeto por la familia, "lugar afectivo en el que se generan los  valores comunitarios más sólidos y se aprende a amar y a ser amado". (DyN)