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La Iglesia prohíbe a los curas estar a solas con menores o adultos vulnerables

Lo dispuso el arzobispo de Paraná, quien aprobó un protocolo para "prevenir y concientizar" sobre abusos sexuales.

Jueves 05 de Abril de 2018

El arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari, aprobó un protocolo para "prevenir y concientizar" sobre abusos sexuales que dispone que ningún cura "debe permanecer a solas ni recorrer largas distancias con un menor o adulto vulnerable".
En el documento, que fue aprobado por el arzobispado de Paraná, se prohíben "reuniones en dormitorios o habitaciones privadas", como así también los "castigos físicos o el uso de lenguaje humillante o degradante".
El "protocolo arquidiocesano de actuación ante la sospecha o descubrimiento de casos de abusos sexuales", que está acompañado por las "Normas arquidiocesanas de comportamiento en el trato con menores de edad y adultos vulnerables", será de cumplimiento obligatorio para todos las personas adultas que se desempeñen con menores en los espacios arquidiocesanos, esto incluye a clérigos, religiosos y laicos.
Entre otras prohibiciones, en el documento aparecen "realizar cualquier insinuación, comentario o chiste sexual"; "poseer o exhibir cualquier material sexual o pornográfico" y "consumir alcohol o drogas".
También, dentro del texto, se incluye la prohibición de "involucrarse en conductas sexuales secretas o manifiestas con menores o adultos vulnerables", y llama a "ejercer extrema prudencia en los medios audiovisuales que se utilicen" y evitar "expresiones de afecto exageradas".
El abogado Pablo Follonier, miembro de la Comisión Arquidiocesana para la Protección de los Menores de Paraná que elaboró el protocolo, indicó que el fin es "elaborar políticas para proteger del mayor modo posible a menores relacionados a la Iglesia".
Trascendió que el protocolo está en línea con lo establecido en los últimos años por el Vaticano y con las recomendaciones de la Conferencia Episcopal Argentina.
"Con respecto a la relación con menores o adultos vulnerables, es obligatorio comportarse positivamente con ellos y mantener límites apropiados. El adulto es responsable de mantener estos límites y de reconocer, alertar y poner los remedios necesarios cuando corran riesgo de ser vulnerados por cualquiera de las partes", se indica en el protocolo.

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