La hermana de Bergoglio: "Me dijo hasta la vuelta, yo creí que volvía y él también"
María Elena Bergoglio describió que “la expresión de su cara hablaba de plenitud”.
Jueves 14 de Marzo de 2013
María Elena Bergoglio, hermana del papa Francisco, afirmó hoy que “la expresión de su cara hablaba de plenitud” durante su presentación ayer en la Plaza San Pedro. Expresó hoy que él nunca quiso llegar a ser pontífice, pero le tocó vivir un momento histórico y una difícil labor por delante.
“Por eso hay que rezar mucho por él”, agregó antes de confesar que todavía no termina de creer que es el obispo de Roma.
“La iglesia está inserta en un mundo que está patas para arriba y su elección son los pobres y los más débiles”, dijo María Elena Bergoglio en declaraciones a la prensa en la puerta de su casa de la localidad bonaerense de Ituzaingó
La hermana del Santo Padre, de 65 años, dijo que no esperaba que nombraran a su hermano, tal es así que “me dijo hasta la vuelta, yo creí que volvía y él también”.
Consultada sobre cuál fue su sensación cuando se enteró sólo respondió: “lloré, no pude decir ni una sola palabra”.
“Le agradezco este orgullo que tenemos, no sólo como su familia sino como pueblo argentino. Que sea dócil al Espíritu Santo y desde acá vamos a estar rezando para que el Espíritu Santo lo fortalezca”, destacó.
“Fue un shock muy fuerte, todavía lo estoy viviendo, no esperaba que fuera elegido Papa. Pobre hombre, la emoción que debe sentir escuchando a toda esa gente gritar íviva el Papa!”, deslizó María Elena en declaraciones a la cadena televisiva argentina C5N desde su domicilio de Ituzaingó, en el oeste de la provincia de Buenos Aires.
María Elena Bergoglio relató que su hermano “no quería ser Papa” y que en 2005, cuando quedó segundo en la elección para suceder a Juan Pablo II, “yo rezaba para que no fuera”.
“Yo tuve la gracia de Dios de viajar y conocer a Juan Pablo II y los nuevos cardenales le presentaban su familia al papa”, relató.
“Cuando me tocó a mí el momento de arrodillarme y besarle el anillo al Papa, levanté la vista y nunca en la vida vi una mirada de tanto amor y tanta soledad, las dos cosas juntas”, recordó.
“Es un momento histórico, es el primer Papa no europeo, latinoamericano, argentino, y le tocó, a él, a mi hermano”, agregó emocionada.
María Elena reveló sentir que “hay que rezar mucho por él porque estamos viviendo en un mundo muy difícil, un momento de la Iglesia muy difícil que necesita de Dios permanentemente”. (Télam).-