Domingo 25 de Octubre de 2009
La policía brasileña mató ayer a cinco sospechosos de pertenecer a grupos de narcotraficantes en una favela de Baixada Fluminense, en la ciudad de Río de Janeiro, con lo cual llega a 45 el número de muertos en una semana por los violentos enfrentamientos entre bandas y de éstas con la policía, mientras la Justicia ordenó la prisión de dos agentes por complicidad con el asesinato del líder de una ONG.
Tres sospechosos fueron muertos y uno detenido en la madrugada de ayer en Belford Roxo, Baixada Fluminense, en la región metropolitana de Río de Janeiro, informó la Policía Militarizada.
De acuerdo al informe, efectivos del batallón 39 de Belford Roxo enfrentaron a un grupo de delincuentes que previamente había atacado a la patrulla cuando ésta llegó a la favela Farrula.
Entre tanto, dos hombres que pertenecerían a una organización delictiva fueron muertos ayer en la favela Sapinho, también en la Baixada Fluminense.
Otra persona, que fue herida en este último hecho, fue trasladada al hospital de Nueva Iguazú, consignó una comisaría policial.
Según el diario paulista O`Estado, al menos 45 personas murieron en Río desde el sábado pasado cuando comenzaron los choques entre bandas de narcos y con la policía.
En cambio, radio CBN, del Grupo O`Globo, consignó ayer que se registraron 41 víctimas fatales en la última semana.
Policías cómplices. Por otra parte, la Justicia brasileña ordenó la prisión de dos policías de Río de Janeiro acusados de complicidad con los asesinos del líder de una ONG que realiza trabajo social y contra la violencia en las favelas cariocas.
El cabo Marcos de Oliveira Sales y el capitán Dennys Leonard Nogueira Bizarro fueron formalmente acusados por dejar en libertad a los asesinos del coordinador de la ONG AfroReggae, Evandro Joao da Silva, el pasado fin de semana, a quien le robaron una campera y un par de zapatillas.
La mortal agresión fue perpetrada en medio de los más duros enfrentamientos del año entre narcos y policías.
La jueza, del foro militar, Yedda Ching-San Filizzola Assunzao, consideró que hay evidencias de que los policías liberaron a los dos asesinos de Da Silva, tal como lo registraron tres cámaras ubicadas cerca del lugar del crimen.
Las grabaciones muestran a los policías llegando al lugar del asesinato, 30 segundos después de que este ocurrió, y no prestan socorro a Da Silva, quien trabajó durante años en la ONG Afroreggae con jóvenes favelados y en acciones comunitarias contra la violencia policial y del narcotráfico.
Las mismas cámaras captaron a los policías volviendo al vehículo oficial con bienes robados a la víctima.
La fiscal militar Isabella Pena Lucas, quien solicitó la prisión de los policías, dijo que éstos “liberaron a las personas (ejecutores de Da Silva) sin ningún motivo” y luego se los ve “con las pertenencias de las víctima”.
José Junior, uno de los responsables de la Afroreggae, declaró que otras grabaciones muestran a un tercer policía que se acerca al cuerpo agonizante de Da Silva, lo ve moribundo y no le presta socorro, informó ayer el diario O`Globo.
“Son delincuentes con uniforme de policía”, afirmó José Junior en alusión a los agentes que dejaron en libertad a los asesinos y no prestaron ayuda a la víctima.
En ese marco, diez narcos brasileños acusados de comandar la ola de violencia de la última semana en Río de Janeiro fueron trasladados de cárceles de esa ciudad a un presidio de máxima seguridad de Mato Groso do Sul.
Los cabecillas de las organizaciones delictivas fueron transportados ayer, rodeados de un fuerte dispositivo de seguridad, hacia el aeropuerto Tom Jobim, desde donde continuaron viaje con destino al presidio federal de Campo Grande. l