Viernes 21 de Febrero de 2020
Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, los dos rugbiers que fueron liberados hace diez días pero continúan imputados en la causa por el crimen de Fernando Báez Sosa en la ciudad bonaerense de Villa Gesell, se negaron ayer a declarar en una ampliación de sus indagatorias, mientras la fiscal del caso solicitó una extensión de la prisión preventiva para los otros ocho acusados, tras reformularles la acusación y los grados de participación.
En tanto, fuentes judiciales aseguraron que la defensa de los ocho rugbiers detenidos apeló la prisión preventiva dispuesta para todos ellos, por lo que ahora será la Cámara de Apelaciones de Dolores la que deba confirmar o modificar la situación.
Acompañados por el abogado Hugo Tomei, Milanesi y Guarino, ambos de 19 años, llegaron cerca del mediodía a Villa Gesell y se dirigieron de inmediato a la sede judicial donde los aguardaba la fiscal Verónica Zamboni para ampliar la acusación contra ellos.
La fiscal les notificó su nueva imputación como partícipes necesarios por la figura de “homicidio doblemente agravado, por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas” del que fue víctima Fernando Báez Sosa.
También los acusa de las “lesiones graves”, también en carácter de partícipes necesarios, sufridas por al menos cinco amigos de la víctima, que recibieron patadas y golpes de puño al momento del ataque mortal frente al boliche Le Brique, en la madrugada del 18 de enero.
A diferencia de lo ocurrido anteayer, cuando fueron citados a indagatoria los ocho rugbiers que siguen detenidos acusados como coautores del crimen y las lesiones, Milanesi y Guarino no solicitaron la presencia del juez de Garantías que interviene en la causa, David Mancinelli.
Tampoco plantearon cuestionamientos de manera expresa a la actuación de la fiscal en la instrucción, como sí hicieron los otros jóvenes, quienes la acusaron de haberles mentido porque no les dejó leer los cargos en su contra, dijeron que están condenados por los medios y denunciaron que están siendo amenazados por otros presos en la cárcel y que les dicen que los quieren violar. La fiscal solicitó la extensión “atendiendo a la totalidad de las constancias obtenidas hasta el momento en la presente investigación”, y teniendo en consideración “las nuevas probanzas incorporadas en autos que brindaron más claridad a la pesquisa”.
En ese sentido, Zamboni señaló que “a partir del informe de la pericia química y de rastros que fuera oportunamente ordenada, y de los sendos testimonios recibidos durante la investigación, este Ministerio Público ha reformulado la imputación penal, habiendo a consecuencia de ello modificado el grado de participación criminal oportunamente endilgado en relación a algunos de los coimputados”.
En su escrito de diez páginas Zamboni detalló que según las pruebas reunidas en el expediente, que ya suma diez cuerpos, “durante la franja horaria determinada entre las 4.41 y las 5” del 18 de enero, los ocho detenidos “acordaron darle muerte a Fernando Báez Sosa, para lo cual previamente, distribuyeron funcionalmente sus roles”.
“Ello -señaló la fiscal-, a raíz de que minutos antes, al encontrarse en el interior del local bailable Le Brique, tuvieran un altercado con la víctima, quien se encontraba acompañado con su grupo de amigos, y motivo por el cual, personal de seguridad del local, retiraran de su interior, por un lado a Fernando Báez y por una salida alternativa, al grupo de agresores”.
La fiscal consideró que los rugbiers acordaron “interceptar a la víctima y golpearla con el fin de darle muerte, en la vereda” frente al boliche, y que abordan por detrás a Fernando “aprovechándose de que estaba de espaldas e indefenso, y de esta manera actuando sobre seguro, en virtud de la superioridad numérica y física, lo rodean, se abalanzan sobre él y comienzan a propinarle golpes de puño en su rostro y cuerpo, tanto a él como a sus amigos”.
Zamboni indicó, al igual que en el pedido de prisión preventiva presentado días atrás, que luego del ataque, “inmediatamente, aprovechándose nuevamente del estado de indefensión de la víctima, con el fin de darle muerte y cumplir con el plan acordado, le propinaron allí en el suelo, varias patadas en su rostro y cabeza, causándole lesiones corporales internas y externas, las cuales provocaron su deceso en forma casi inmediata, al causarle un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo grave de cráneo”.