La cuna de la inmigración galesa recuerda la visita de Diana al país
La princesa Diana de Gales moría en París hace doce años, el 31 de agosto de 1997, al chocar violentamente contra una columna en el túnel que corre bajo el Pont L Alma el auto en el que viajaba junto a su novio, Dodi Al Fayed.

Domingo 30 de Agosto de 2009

La princesa Diana de Gales moría en París hace doce años, el 31 de agosto de 1997, al chocar violentamente contra una columna en el túnel que corre bajo el Pont L Alma el auto en el que viajaba junto a su novio, Dodi Al Fayed.

La figura de Lady Di tiene singular relevancia en la señera localidad patagónica de Gaiman, cuna de la inmigración galesa, que fue visitada por la princesa el 25 de noviembre de 1995 y donde aún permanecen frescas las alternativas de su paseo.

Mañana, a las 16.15, la casa de té Ty te Caerdydd se llenará de recuerdos evocando el paso de Diana por ese lugar.

"Ya tenemos todo preparado con la confirmación de la asistencia de distintas autoridades y representantes de las fuerzas vivas, que estarán como todos los años recordando a quien jamás olvidaremos" indicó Irma de Mirantes, propietaria de ese lugar y organizadora del acto.

Lady Di estuvo allí durante dos horas. Arribó como parte de una gira que incluyó esa localidad donde se asienta la colonia galesa mas importante del país que comenzó a poblar estas tierras desde fines del siglo XIX, poco después del desembarco registrado en 1865.

El local fue levantado en las afueras de Gaiman, una población de 7.000 habitantes ubicada 39 kilómetros al oeste de Trelew, en una zona de chacras propia del perfil agrícola que le dieron los colonos galeses, quienes a fuerza de pico y pala convirtieron a la zona en un valle fértil dedicado a la actividad frutihortícola, forrajera y ganadera.

La casa conserva como reliquia todo lo que Lady Di tocó y usó durante su estadía: el mantel, la taza de porcelana, la servilleta, dos jarras, una botella que contiene restos del té que la princesa casi ni probó, y hasta la silla donde se sentó.

Irma reconoce que “mucha gente viene, mira con detenimiento cada uno de los objetos que conservamos de la visita y se emociona porque tiene un grato recuerdo de la princesa. Hasta se saca fotos al lado del retrato que tenemos”.

El nombre de la casa hace referencia a la capital de Gales en el idioma de ese país de 20.779 kilómetros cuadrados ubicado en el sudoeste de Gran Bretaña, nación a la que se encuentra unida por formar parte de la monarquía de la casa de Windsor.

Por eso, el fugaz paso de Diana mereció también un acto de repudio de los ex combatientes de Malvinas ,que la princesa toleró con su imperturbable sonrisa.

La gran boda. El 29 de julio de 1981, a los 20 años, Diana se había casado con el príncipe Carlos de Inglaterra, de 33, en una fastuosa ceremonia: la “boda del siglo” se celebró en la catedral de San Pablo y fue vista a través de la TV por 750 millones de personas.

Nadie podía prever, entonces, que gracias a su simpatía y a sus acciones a favor de los pobres y contra las guerras se convertiría en la “princesa del pueblo”, como la bautizó en su funeral el ex premier británico Tony Blair, y mucho menos que sus pompas fúnebres serían presenciadas por 2.500 millones de televidentes.

Nacida el 1 de julio de 1961 en Sandringhan como Diana Frances Spencer, fue la tercera hija de John Edward Spencer, vizconde de Althorp, y de Frances Ruth Burke, hija del cuarto barón de Fermoy, pariente lejano de los Windsor.

Diana fue enterrada en una islita que asoma de un lago artificial ubicado en los jardines de la propiedad familiar donde vivió su infancia y que, cada agosto, es abierta por un mes para que británicos y turistas puedan visitarla.