Miércoles 02 de Septiembre de 2015
La imagen del cadáver diminuto de un niño sirio al que las olas depositan en las costas turcas se clavó en la retina del mundo entero. Esa huella gráfica de un naufragio que le costó la vida de cinco niños y a una decena de adultos condensa la gravedad de las crisis migratoria que está sufriendo Europa. Se dirigían en dos botes de goma desde Turquía hacia la isla griega de Kos.
La imagen de un policía turco llevando a uno de los niños encontrados muertos es un símbolo de la última gran crisis migratoria que está viviendo el Viejo Continente. Los dos botes, con un total de 23 personas a bordo, habían partido por separado de la zona de Akyarlar de la península de Bodrum, dijo un funcionario naval turco de alto nivel.
Una de las lanchas salió de Aspat, cerca de Bodrum, en el suroeste de Turquía, con 16 refugiados sirios a bordo, y se hundió antes de alcanzar la isla de Kos. Según los primeros datos, al menos ocho refugiados murieron en el accidente. La guardia costera turca pudo rescatar a cuatro personas con vida y sigue buscando a cinco desaparecidos.
En la misma zona se hundió otra barca que había partido de Alihoca, también cerca de Bodrum, con seis personas a bordo, de las que cuatro -una mujer y tres niños- murieron. Las otras dos personas lograron alcanzar la costa gracias a que llevaban chalecos salvavidas.
Entre enero y julio, las patrullas turcas salvaron a 20.165 refugiados indocumentados en 629 operaciones en las aguas turcas del Egeo, y detuvieron a 42 personas por tráfico ilícito de personas.
Los refugiados suelen pagar entre 900 y 1.200 euros para una plaza en un bote de goma que lo lleve a una de las cercanas islas griegas, pero los naufragios son frecuentes.
Las imagenes del video pueden herir la suceptibilidad de los lectores: