La colección robada en San Pablo no está asegurada
El robo de valiosas telas del español Pablo Picasso y del brasileño Cándido Portinari, realizado en solamente tres minutos por delincuentes que invadieron...

Sábado 22 de Diciembre de 2007

El robo de valiosas telas del español Pablo Picasso y del brasileño Cándido Portinari, realizado en solamente tres minutos por delincuentes que invadieron anteanoche el Museo de Arte de San Pablo (Masp), revela las precarias condiciones de protección a las obras de arte en Brasil, opinaron los expertos.

  Según confirmaron ayer los voceros del Masp, el acervo del museo, valorado en más de mil millones de dólares, no está asegurado porque la institución no tendría forma de pagar las tasas que, por los cálculos de los expertos, podrían llegar a hasta 60 millones de dólares anuales.

  El edificio tampoco dispone de sensores para detectar el acercamiento de personas a una de las obras expuestas ni de un sistema de alarma que pudiera advertir a los vigilantes de la presencia de invasores en las dependencias del museo, que es administrado por una fundación privada.

  "Ese robo complica la administración del museo, que ya enfrenta una situación financiera muy grave", afirmó el secretario de Cultura del Estado de San Pablo, Joao Sayad.

  Asimismo, el secretario municipal de Cultura paulino, Carlos Augusto Calil, admitió que el robo de las telas reveló "la fragilidad de las instituciones culturales en preservar sus colecciones".

  "Eso demuestra cómo estamos de frágiles todas las instituciones, de las más grandes hasta las menores, de las más ocultas hasta las más conocidas", expresó.

  El Masp fue creado hace seis décadas por el magnate de la prensa brasileña Francisco de Assis Chateaubriand y, con su colección de unas 8.000 obras (de las cuales 300 están en exposición) está considerado como el más grande museo de arte de Latinoamérica.

  Según el marchand Bergamin, de la Bolsa de Arte, de ser ofertadas en una subasta las telas robadas, "Retrato de Suzanne Bloch" (de 65 por 54 centímetros), de Picasso, y "El labriego de café", de 100 por 81 centímetros, de Portinari, podrían alcanzar juntas un precio de 55,5 millones de dólares.

  En los últimos años, el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva inició un esfuerzo para mejorar las condiciones de protección a los bienes culturales del país, que incluyó transferencias financieras por un equivalente a unos 555.000 dólares para la adquisición de equipos de seguridad para parte de los 40 museos federales.

  Brasil ocupa el cuarto lugar entre los principales centros de ese tipo de delito en el mundo.

 

Antecedente. El caso más grave ocurrió en febrero del año pasado, cuando delincuentes aprovecharon los multitudinarios festejos callejeros del carnaval en Río de Janeiro para invadir el museo Chácara do Céu y llevarse cuatro valiosas telas de Picasso, Salvador Dalí, Claude Monet y Henri Matisse, valoradas en por lo menos 25 millones de dólares.

  Casi dos años después, ninguno de los autores del robo fue identificado y ninguna de las telas fueron recuperadas.

  Según datos oficiales, hasta ahora han sido sustraídos en Brasil 935 bienes culturales, entre telas, esculturas, obras de arte sacro y documentos. De este total, sólo 35 obras fueron recuperadas.

  El comisario encargado del caso, Marcos Gomes de Moura, dijo que las cámaras del circuito interno de vigilancia del museo no poseen sistema de infrarrojo, por lo cual las imágenes grabadas son muy poco claras.

  Las cámaras muestran la llegada de tres personas las 5.09 de anteayer a la puerta principal del museo. Tres minutos después se alejaron con las obras.

  Los ladrones usaron un gato hidráulico para forzar la puerta del ingreso al museo ubicado sobre la avenida Paulista, en el centro financiero de la ciudad. Una vez en el interior, rompieron dos puertas de vidrio para llegar al segundo piso, donde estaban las obras, aunque en salas separadas. l