La ciencia descubrió que muchos dueños de gatos no saben cómo acariciarlos
Un particular estudio de una universidad europea llegó a la conclusión de cuál es la mejor manera de interactuar con los felinos, respetando sus límites y preferencias

Jueves 06 de Octubre de 2022

Los gatos se convirtieron en fieles compañeros. Los felinos son un tipo de mascota ideal para gente que vive en espacios pequeños, o que no dispone de demasiado tiempo para paseos y baños, como lo requieren otros tipos de animales, como los perros.

Desde hace unos años se viene hablando de que los amantes de estos felinos podrían estar malinterpretando ciertas conductas de su mascota. Expertos en este animal han estudiado actitudes que el ser humano debe aprender para tener una mejor relación con su gato. En concreto, la ciencia ha descubierto que hay ciertas zonas del cuerpo en donde el felino evita caricias y contactos.

Lauren Finka es investigadora postdoctoral y experta en conducta felina de la Universidad de Nottingham Trent, del Reino Unido. Junto a su equipo de investigación, observaron cómo las personalidades, la demografía y la experiencia previa de las personas con los gatos afectaban la forma en que se acercaban e interactuaban con ellos.

Lauren Finka, investigadora postdoctoral, científica de bienestar felino

La investigación de Finka tomó en cuenta el conocimiento general sobre los lugares en donde la gente piensa que se debe acariciar a un gato, y hasta qué punto efectivamente las personas de estas mascotas interactuaban bajo estas "preferencias". La prueba se basó en pedirle a los participantes que interactuaran con tres gatos que no conocían, dejando que los felinos se acercaran a ellos y no al contrario, buscarlos.

Los resultados

De acuerdo a los estudios, en el imaginario social estaba arraigada la creencia que a los gatos les gusta que les acaricien la base de la cola. Sin embargo, la investigación sugiere que esto puede producir las respuestas más negativas de los felinos.

También sugiere que no hay que acariciarles la panza, ya que el gato evolucionó para mantener esta área protegida. Los órganos vitales de este animal están expuestos en el ombligo, por lo que al tocar esa zona se sientan amenazados.

Por el contrario, a la mayoría de los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, abajo de pera y cerca de los cachetes.

Cómo acariciar gatos según la ciencia

Además, un hallazgo que sorprendió mucho es que los participantes que se autodenominaban "con conocimientos y experiencia" en gatos, fueron más propensos a tocar a los gatos de forma que resultaba abiertamente incómoda para los felinos.

Por otro lado, los 120 participantes fueron clasificados según su personalidad basándose en un cuestionario que respondieron previamente. A cada uno de ellos se les asignó uno de los cinco rasgos generales según la teoría desarrollada por Lewis Goldberg: apertura (al cambio), extraversión, conciencia, neuroticismo o inestabilidad emocional y amabilidad.

Entonces, tomando en cuenta estas características, las pruebas arrojaron la siguiente información:

  • Personas mayores o con rasgo neuroticismo: tendencia a sujetar y controlar más a los gatos;
  • Extraversión: tocar las áreas menos preferidas de los gatos domésticos;
  • Amabilidad: más amigables y empáticas en sus interacciones con los gatos;
  • Personas con experiencia laboral con gatos y animales: tendencia a la cautela y a las necesidades del felino.

Cómo detectar si el gato acepta o rechaza la caricia

Hay un cierto número de conductas que pueden relacionarse al disfrute o la tensión de los felinos a la hora de la interacción con los humanos y se resumen en los siguientes puntos:

Si el gato disfruta:

  • Mantiene la cola erguida e inicia el contacto;
  • Ronronea y hace algo parecido a amasar con las patas delanteras;
  • Mueve suavemente la cola de lado a lado mientras la estira en el aire;
  • Exhibe una postura y una expresión facial relajadas, con las orejas apuntando hacia delante;
  • Empuja con cariño si se detienen las caricias para indicar que continúen;

Si el gato no disfruta:

  • Mueve o voltea la cabeza en dirección contraria a la del humano;
  • Se muestra pasivo (no ronronea ni busca el contacto);
  • Parpadea de forma exagerada, sacude la cabeza o el cuerpo o se lame la nariz;
  • Se asea repentina y apresuradamente durante poco tiempo;
  • Se le eriza el pelo o contrae la espalda;
  • Mueve o agita la cola o golpea con ella;
  • Aplana las orejas y las orienta hacia los lados o hacia atrás;
  • Muerde, aparta o golpea la mano con una pata.

Lo importante es siempre, ante alguna de estas señales, respetar los límites de los gatos.