Martes 01 de Diciembre de 2020
La última morada donde murió Maradona también se transformó en motivo de debate desde que el comentarista deportivo y ex futbolista Oscar Ruggeri, ex compañero de la Selección, contó el lunes en la pantalla de ESPN: “Ayer, hablando con Claudia (Villafañe, ex esposa de Maradona), me decía: ‘Cabezón, si vos entrabas y veías dónde falleció Diego, te morís’. No sé si está bien que lo diga, pero yo lo puedo decir. Claudia sabe que lo digo de corazón, pero me contó eso. No quise preguntarle más”, subrayó el ex defensor, poniendo bajo la lupa las comodidades del lugar.
Según manifestó Mario Baudry, pareja y abogado de Verónica Ojeda (la madre de Diego Fernando, uno de los cinco hijos reconocidos por Maradona), la vivienda del Barrio San Andrés, la casa del lote número 45 del country Villa Nueva, en el límite entre Benavídez y Tigre, “era muy simple, sin baño y muy chiquita”. También contó que la habitación del “Diez”, ubicada en la planta baja, “era un playroom donde le sacaron los muebles para poner una cama y un baño químico porque no podía subir la escalera hasta el primer piso. Ni siquiera tenía una chata para orinar...”.
En ese cuarto fue donde se encontraron los sándwiches de miga “intactos” que la noche previa le había dejado la cocinera Monona para cenar.
En realidad la casa tiene en su planta baja un living con comedor integrado. Luego la cocina y un baño con bañera. Maradona fue alojado en el playroom, donde se colocó su cama, porque no podía subir las escaleras por sus piernas maltrechas y su frágil estado de salud tras la intervención quirúrgica en la cabeza por el hematoma subdural, realizada el 3 de noviembre.
En la planta alta de la vivienda hay cuatro habitaciones, una con baño en suite.
Según informó el entorno de Maradona la semana pasada, el alquiler de la propiedad costó 16.000 dólares por tres meses, que fue abonado en su totalidad por Matías Morla, su abogado. El período de locación comprendía desde el 10 de noviembre de 2020 hasta el 31 de enero de 2021.
Los fiscales no precintaron la vivienda donde presumiblemente siguieron entrando y saliendo Maximiliano Pomargo (cuñado de Morla) y Johnny Espósito (sobrino de Diego).
Dalma, Gianinna y Jana, las tres hijas de Diego, se juramentaron que se sepa si la muerte de su papá pudo haberse evitado. El principal cuestionamiento de la familia del astro es que Maradona no contaba con los cuidados que requería un paciente recién operado y con problemas cardíacos (miocardiopatía dilatada). En su declaración ante los fiscales, Gianinna contó que cuando vio el cuerpo lo notó con la panza excesivamente hinchada. Y a Jana le llamaron la atención sus ojos desorbitados.