La calidad de los análisis, clave en las causas por delitos contra la integridad sexual
La calidad certificada de los análisis será clave para no incriminar falsamente a una persona, afirmó el genetista Daniel Corach respecto a la reciente creación por ley del Registro Nacional de Datos Genéticos.

Domingo 07 de Julio de 2013

Buenos Aires.- La  calidad certificada de los análisis en causas por delitos contra la  integridad sexual será clave para no incriminar falsamente a una  persona, afirmó el genetista Daniel Corach respecto a la reciente  creación por ley del Registro Nacional de Datos Genéticos.
“Tenemos que dar garantías técnicas y la infraestructura  está: en poco tiempo todos los laboratorios van a estar en  condiciones de analizar los datos y elevarlos a la base de datos  nacional”, dijo a Télam Corach, director del Servicio de Huellas  Digitales Genéticas de la Universidad de Buenos Aires.

El biólogo y genetista enfatizó que “lo importante es que la  ley está; esperemos que se reglamente lo antes posible y se ponga  en vigencia, para lo cual los laboratorios van a tener que trabajar  bajo pautas de calidad certificada, porque tenemos que tener total  confianza para no incriminar falsamente a una persona”.
Corach contó que la creación de una base de datos nacional  “es una idea muy vieja, y una demanda muy larga desde 1994, e  incluso hay leyes provinciales que contemplan el Registro a través  de datos personales y perfiles genéticos, pero lamentablemente  hasta ahora no ha habido ley nacional que permita que los bancos  regionales pudieran comparar resultados”.
“Banco de datos de agresores sexuales hay prácticamente en  toda Latinoamérica, y Argentina venía atrasada habiendo sido el  primer país en tener identificación genética”, observó.

Mientras tanto, “el requisito que se logró fue tener  equipados los laboratorios, y este enorme esfuerzo y gasto fue para  crear la Red Federal Forense”.
El procedimiento “no es técnicamente novedoso: empezamos en  1992 cuando el atentado contra la Embajada de Israel y actuamos en  desastres en masa como los siniestros aéreos de Lapa y Sol, la AMIA  y otros, y es una herramienta también en causas criminales como  violaciones, a pedido de los jueces para rescatar material  potencialmente incriminante”.
Corach planteó que “se ve que la mayoría de los que violan,  violaron previamente”: la reincidencia es dramáticamente mayor que  en cualquier otro delito.
La marcada tasa de reincidencia aparece entonces como  basamento de la idea de establecer un registro sostenido del  delito.

“Los violadores responden a parámetros psicológicos bastante  estereotipados, son compulsivos hacia la víctima; encuadran dentro  de patologías complejas porque no se trata sólo del acto sexual  sino de la sumisión de la víctima, pero no corresponde a mi campo  opinar sino al de la psicología”, comentó.
“Cuando a pedido de un juzgado ante situaciones de agresión  sexual se genera una posible vinculación que va a permitir a un  magistrado emitir una condena, recién sería incorporada la  información por 100 años, por la alta tasa de reincidencia”.
En sus 21 años de existencia, el Servicio de Huellas  Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA es  prestador exclusivo de la Corte Suprema de Justicia desde 2010 y de  los poderes judiciales de la Nación y de numerosas provincias.

El Servicio recibe una demanda de 800 causas judiciales por  año en casos variados, como homicidios e identificación de restos,   pero “la mitad son por causas sexuales”, informó Corach.
La rutina de un procedimiento en un laboratorio genético  suele comenzar con análisis de evidencias como la entrepierna de  una bombacha o un hisopado vaginal, enviados desde la justicia.
“Estas evidencias permiten obtener información genética  aportada por el victimario y la víctima, pudiendo ser el aportante  mayoritario la agredida y el minoritario el agresor, debido a la  abundancia de las células de descamación del epitelio de donde se  toma la muestra (vaginal, rectal o bucal)”, indicó Corach.

“Estos análisis generan perfiles genéticos complejos: un  hisopado que contiene material genético de más de una persona, con  un aportante masculino que se evidencia por marcadores presentes en  el cromosoma `Y`, además del aportado por la víctima (femenino el  más frecuente, o masculino si el agredido es un varón)”, contó.
Si se halla material genético, “se pide una muestra de  referencia que aporta el sospechoso, cuya identidad podemos o no  conocer porque muchos casos son muestras `a ciego`, codificadas, lo  que es correcto para la independencia de la investigación”, dijo  Corach.

La instancia judicial que pidió el estudio “recibe un informe  y nos manda muestras indubitadas de víctima y sospechoso, que se   compara con los perfiles de los posibles aportantes: cuando   completamos el análisis, establecemos una probabilidad (índice de  verosimilitud) que vincula al sospechoso y la evidencia de la  información genética aportada por la víctima, e informamos al juez,  que cuenta con otros elementos de juicio”, precisó.

Corach afirmó que “la mayoría de los laboratorios está a  cargo de gente ya entrenada y trabaja con métodos, kits y  equipamientos estandarizados, por lo que los resultados son  comparables”.
“Cuando se acredite la eficiencia de los laboratorios, que la  Ley asigna como responsabilidad al Ministerio de Ciencia y  Tecnología, podrán incorporar la información genética a una base de  datos”.
Desde el primer centro regional para genética, en Bariloche,  la disponibilidad de laboratorios se amplió a Jujuy, Salta,  Mendoza, Entre Ríos, Córdoba, Chaco, Santa Cruz, Comodoro  Rivadavia, La Plata y Junín, a los que se sumará “el área forense  regionalizada que promueve el Ministerio de Ciencia y Tecnología”.-  (Télam).