Viernes 06 de Noviembre de 2009
El 45 por ciento de los trabajadores que padecen artritis reumatoidea pierden su trabajo, una situación que obliga a tomar conciencia sobre los perjuicios que ocasiona esa enfermedad para lograr un tratamiento oportuno y más efectivo, reveló ayer un informe médico.
"En los últimos diez años cambió significativamente el tratamiento" de esta enfermedad, dijo el director de la Organización Médica de Investigación (OMI), Eduardo Mysler, quien atribuyó ese avance a la aparición de medicamentos biológicos que permiten tratar la enfermedad "de una manera más precisa y clara".
El especialista abordó la cuestión en el marco de un encuentro en el porteño Hospital General de Agudos Juan A. Fernández en el marco del lanzamiento de un nuevo medicamento.
El especialista subrayó que en la Argentina "sólo un pequeño porcentaje de los pacientes son diagnosticados en los estadios precoces de la enfermedad", y puntualizó que "la mayor parte de los pacientes no llega temprano ni al diagnóstico ni al tratamiento".
Hay medios. Mysler lamentó esa situación "porque hay buenos reumatólogos en los hospitales y medios para conseguir estos medicamentos" que podrían reducir sustancialmente tal situación y "las pérdidas para la gente y para el país".
Destacó que la salida de nuevos productos medicinales para la atención de esa enfermedad, "logró cambiar el rumbo y obtener avances en el tratamiento que representan una sustancial mejora en la calidad de vida" para los pacientes.
En este sentido, el reumatólogo subrayó las ventajas del uso del fármaco llamado Tocilizumab, el primer anticuerpo monoclonal inhibidor del receptor de la interleuquina 6 y desarrollado como una nueva alternativa terapéutica para combatir esa enfermedad.
Aunque falta aún la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat), el médico explicó que la droga, en combinación con metotrexato, está indicada para el tratamiento de pacientes adultos con artritis reumatoidea moderada a severa que no han respondido o fueron intolerantes a terapias previas con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad o antagonistas del factor de necrosis tumoral.
En estos pacientes, puede ser administrado como monoterapia en casos de intolerancia al metotrexato o cuando el tratamiento continuado con el mismo no sea adecuado.
Afecta al uno por ciento de la población del país y a 21 millones de personas en el mundo; la sufren tres mujeres por cada hombre de entre 13 y 45 años de edad, y uno de cada mil niños; suele comenzar entre los 20 y los 40 años con una incidencia que aumenta con la edad hasta aproximadamente los 75 años y luego decrece. l (Télam)