Sábado 01 de Agosto de 2009
Jujuy- La ciudad de Jujuy amaneció con olor a sahumerio porque anoche, y continuara hoy todo el día, los creyentes de la Pachamama (Madre Tierra) comenzaron a pedirle protección para todo el resto del año y hasta agosto del próximo.
Por los barrios y en el centro de la ciudad el olor es impregnante porque están elaborados con hierbas aromáticas, y los más auténticos y nativos llevan pedacitos de hojas de tola, un arbusto resinoso que crece únicamente en las alturas de la región de la Puna.
Los sahumerios llevan, además, pequeños copos de lana de oveja coloreada, cigarrillos, hojas de coca natural, yerba mate usada y secada al sol, pequeños trozos de vela de cebo y cuadraditos de yeso fino donde se refleja el objeto por el que se agradece y se pide protección.
Los creyentes suponen que todo este preparado se lo coloca sobre brasas de carbón o leña y cuando está bien encendido, comienza a largar el humo que protege de las “malas ondas” hasta el año próximo.
Es que para los pueblos del norte argentino, como también en otras partes del mundo, sin ir más lejos en la zona del litoral, donde toman ruda con alcohol, agosto es un mes aciago.
En Jujuy es natural vincular la venturas y desventuras de las personas con el viento norte, similar al Zonda en la región de Cuyo, que es caliente y reduce al mínimo la humedad y hace padecer temores a los que tienen problemas de presión.
“Pachamama Santa Tierra/ no me lleves todavía/ que soy joven / tengo que dejar semilla” es una copla que les escuchan cantar a la juventud del pueblo de Yavi en estos tiempos, según tiene registrado en su tesis de graduación la antropóloga Renata Kulemeyer.
No sólo se encienden sahumerios para pedir protección para los objetos y las cosas preciadas, sino también por las personas que, cuando se reúnen en familia, cada integrante es envuelto con el humo y debe decir una oración espontánea.
A la noche, por la mañana o la tarde, da igual para sahumar la casa.
No hay una fórmula única. La cuestión es “limpiarse” de aquello que puede ser dañoso para la vida, que para esta parte del mundo es como querer andar escapándole a la muerte, una expresión muy popular para los creyentes en los ritos nativos. (Télam)