Miércoles 11 de Marzo de 2020
El primer ministro italiano, Giusseppe Conte, no excluye adoptar "medidas más restrictivas" para contener la propagación del Covid-19 en Italia, donde ya se han superado los 10 mil contagios y son 631 las víctimas mortales, según el último boletín oficial del Comisionado para la emergencia del coronavirus difundido hoy.
La buena noticia es que 1.004 personas fueron curadas después de contraer el coronavirus, 280 más que anteayer. Con estas cifras, Conte se reunió ayer con los líderes de los principales partidos de la oposición para abordar la situación en el país, donde se cerraron los centros educativos y se han limitado los movimientos de la población al máximo, entre otras medidas y evaluar la "posibilidad de adoptar medidas más restrictivas donde sea necesario", informó el gobierno en un comunicado.
Entretanto, el presidente de Lombardía, Attilio Fontana, planteó la posibilidad de un cierre total en esta región, la más afectada hasta la fecha por el brote de coronavirus. "Es el momento de la firmeza", indicó en un mensaje en Facebook tras reunirse por videoconferencia con los alcaldes de las principales ciudades. "Todos piden lo mismo: cerrar todo ahora (salvo los servicios esenciales) para retomar lo antes posible", señaló
"En las últimas semanas hemos visto que las medidas a medias no sirven para contener esta emergencia", dijo Fontana en declaraciones a la cadena Sky Tg24, que precisó que los alcaldes le pidieron que se dirija al gobierno para pedirle que endurezca las medidas para "crear el aislamiento, que es la única vía para interrumpir el contagio".
Por su parte, el Papa Francisco pidió ayer a los sacerdotes italianos que tengan el "coraje" de ir a ver enfermos con el coronavirus Covid-19, en un contexto en el que las celebraciones religiosas y misas están suspendidas en todo el territorio italiano hasta el 3 de abril y el pontífice canceló sus encuentros previstos con grupos numerosos de obispos. La oficina de Prensa de la Santa Sede informó que hoy se cerrará el comedor para los trabajadores del Vaticano, y la Basílica y la Plaza San Pedro para visitas guiadas y turísticas.