Domingo 06 de Diciembre de 2009
El fallo se emitió a medianoche de ayer. Tras 11 meses de juicio y un descomunal espectáculo mediático el jurado en la ciudad medieval italiana de Perugia tomó una decisión: Amanda Knox, la cara de "ángel" de mirada gélida, y su ex novio Raffaele Sollecito son culpables. Torturaron de manera brutal a Meredith Kercher, una joven estudiante británica de intercambio en la noche del 2 de noviembre de 2007, la violaron y después la asesinaron.
Amanda, una norteamericana de 22 años de Seattle, fue condenada a 26 años de prisión, y el estudiante de informática de Bari, a 25 años. La sentencia es un shock para ambos y despierta en muchos una mezcla de sentimientos.
Como en una mala película de suspense, la estudiante de 21 años oriunda de Erasmus fue encontrada semidesnuda, degollada y con el cuerpo marcado por más de 40 puñaladas en su piso de la pintoresca ciudad de Peruggia durante el frío mes de noviembre de 2007.
Poco después la policía comenzó a sospechar de su compañera de piso norteamericana y del que entonces era su novio de 25 años, hijo de un médico de Bari, en el sur de Italia, Raffaele. Rudy Guede, un joven africano de Costa de Marfil adoptado por una acomodada familia italiana completa el supuesto trío asesino.
El africano fue condenado ya en 2008 en un proceso abreviado a 30 años de prisión. Por lo visto las pruebas eran aplastantes. En el escenario del crimen fueron hallados excrementos, sangre y restos de esperma suyos. Sin embargo, el fiscal estaba seguro de que Meredith no había sido asesinada sólo por Rudy.
La tensión al final escaló hasta niveles insoportables. El tribunal en la pequeña ciudad universitaria estuvo rodeado por alrededor de 230 reporteros y periodistas internacionales. La familia de la víctima había llegado desde Londres en avión para pasar las últimas horas de espera a que se hiciera justicia en un hotel.
Seis jurados y dos jueces tuvieron que decidir entre el indulto o la cadena perpetua. Bastaba una decisión por mayoría simple. En el proceso determinado por las pruebas e influido por los medios, al jurado le resultó difícil adoptar una decisión.
Al principio todo giró en exceso en torno a la fotogénica estadounidense. La sangrienta historia fue explotada durante meses por la prensa. Con su bella cara de nariz respingona, sus impresionantes ojos azules y su coleta, Amanda se convirtió rápidamente para la prensa en la personificación del ángel malvado, mientras los medios estadounidenses arremetían contra la ineptitud de la Justicia italiana.
Detalles íntimos de la vida privada de Amanda salieron a la luz. Un video amateur de una red social en Internet, en el que por lo visto se definía como “Foxie-Knoxie”, amante de la libertad, se utilizó como prueba de su desenfreno. Pronto la estudiante se convertiría en el malvado “ángel de mirada gélida”.
Pese al centenar de testimonios de los testigos, muchas preguntas quedaron sin respuesta. Además, unos restos de ADN presentados como pruebas no eran del todo contundentes. De acuerdo con la acusación, en un cuchillo encontrado en el piso de Raffaele se detectaron huellas de ADN de la norteamericana y de la víctima.
La defensa, sin embargo, hizo constar que la hoja del cuchillo no concordaba con las heridas mortales de la británica y denunció la reiterada contaminación del escenario del crimen. Tampoco se logró dar una explicación convincente al motivo del asesinato. Menos aún convenció como explicación que los imputados se encontraban bajo los efectos del hachís.
“La acusación de personas tan jóvenes a una condena elevada siempre deja un regusto amargo. Pero la Justicia ha hablado en el caso de un crimen especialmente brutal: el asesinato de una jovencísima estudiante”, defendió la sentencia la fiscal. Del lado de la defensa imperaba la desesperación. Hasta el final la pareja defendió su inocencia.
“Yo no he matado a Meredith”, suplicaba la estudiante norteamericana ayer a la mañana, tras una noche de llanto. “Nadie me cree”. Sus padres se mostraron “extremadamente decepcionados”. El padre de Amanda Knox lanzó duras críticas contra la Justicia italiana y los medios de comunicación, que en su opinión, dañaron la imagen que los jueces y el jurado tenían de su hija. “Esto es sencillamente una sentencia errada del sistema judicial italiano”, dijo Curt Knox al canal televisivo ABC. Afirmó incluso que se trataba de un “fracaso de la ciudad de Perugia...y de Italia en general” y se preguntó cómo los jueces y los miembros del jurado llegaron a ese fallo después de lo que el tribunal aportó como pruebas.
También su ex novio, Raffaele, expresó horror: “Me siento como en una pesadilla”. Es de esperar que la defensa apele la sentencia. El fallo es “el doloroso error de lo que necesariamente debería haber sido una absolución, que está por venir”, comentó la abogada defensora de Raffaele, Giulia Bongiorno, tras la sentencia.
El caso de Meredith ha ensombrecido la pintoresca ciudad de Perugia, cuya universidad para extranjeros atrae a numerosos estudiantes jóvenes. La región de Umbria lleva demasiado tiempo salpicada de sangre, sobre todo en los medios británicos a raíz de este caso. Más de un turista querrá visitar en adelante, además de la catedral gótica y la Fontana Maggiore, la casa en la Via della Pergola 7, en que tuvo lugar el asesinato.