Sábado 24 de Septiembre de 2016
El tribunal de Roma impuso una sanción inusual al cliente de una prostituta menor de edad: además de dos años de prisión, fue condenado a regalarle 30 libros sobre la condición de la mujer, se precisó ayer.
Los poemas de Emily Dickinson, ensayos de Virginia Woolf y Hannah Arendt, las cartas de Ana Frank son algunos de los treinta libros que el cliente tiene que comprar a la joven prostituta como indemnización por los daños morales causados.
Las dos adolescentes, que tenían entonces 14 y 15 años, llevaban una doble vida: Por la mañana asistían a clases en un instituto y por la tarde acudían a un departamento del elegante barrio romano de Parioli, en el norte de la capital, donde intercambiaban sexo por dinero para comprar ropa y celulares de alta gama, y también drogas.
A pedido de una de las madres, la policía interceptó las conversaciones telefónicas entre las adolescentes, un intermediario y los clientes, y detuvo a cinco personas, entre ellas a la madre de la muchacha más joven y a varios clientes, entre ellos empresarios.