Sábado 08 de Mayo de 2010
Ingenieros de la empresa de energía British Petroleum (BP) maniobraban anoche una inmensa cúpula de metal de 12 metros de altura y nueve toneladas de peso sobre el lecho marino, destinada a tapar un pozo petrolero dañado en el golfo de México que amenaza con causar un desastre ambiental en las costas de Estados Unidos.
La estructura de cuatro pisos de alto es la única esperanza que tiene BP para cubrir la fuga en el corto plazo y está diseñada para cubrir la mayor de las dos fugas existentes y redirigir el flujo de crudo desde casi 1.600 metros bajo la superficie del mar hacia un tanquero en la superficie.
Pero funcionarios de BP advirtieron que no será una tarea fácil porque esa técnica no fue probada a esa profundidad, donde los ingenieros deben guiar a robots subacuáticos en medio de una total oscuridad, fuertes corrientes y alta presión.
El presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, dijo que no hay certeza sobre el éxito de la operación.
“Las presiones y temperaturas son muy diferentes acá, no podemos estar seguros de que funcionará”, dijo.
El ejecutivo detalló que la cúpula fue descendida “muy cuidadosamente” sobre la pérdida y que las conexiones para bombear el crudo al barco insumirán de tres a cuatro días.
Manchas de petróleo diluido alcanzaron ayer las orillas de una cadena de islas frente a la costa de Luisiana (EEUU). Al menos 5.000 barriles (unos 795.000 litros) se derramaron diariamente en el golfo desde que la plataforma Deepwater Horizon explotó 15 días atrás, dejando 11 muertos.
Ayer también comenzaron a efectuarse quemas controladas del crudo vertido en el golfo de México.
Hayward dijo que la compañía asumirá sus responsabilidades de limpiar el derrame y de compensar las pérdidas económicas que causa. El ejecutivo aclaró que los 75 millones de dólares previstos como máximo por las leyes no será un límite para BP.
“Hemos dicho que el límite de 75 millones de dólares no tiene relevancia en este caso”, dijo.
Las acciones de BP perdieron ayer un 2,31 por ciento, en línea con el mercado más general en Londres, tras dos semanas de fuerte caída que eliminaron de un golpe 32.000 millones de dólares al valor de mercado de la compañía.
Kevin Begos, portavoz de la industria de alimentos marinos en Apalachicola, Florida, dijo que el derrame había afectado al mercado aunque aún no haya llegado el crudo al área. Los pedidos de mariscos y pescado han caído fuertemente, aseguró.
“Por el momento se trata más que nada de miedo, porque el petróleo aún no llegó”, dijo Begos.l (Reuters y AP)