Ingrid Betancourt: "Todo secuestrado necesita olvidar, no recordar lo sucedido"
La colombiana visitó el programa de Mirtha Legrand, en América 2, para presentar su libro “No hay silencio que no termine” y recordó el momento en el que fue capturada por las Farc. VIdeo.

Jueves 11 de Noviembre de 2010

Con vos firme, serena y casi sin emocionarse, Ingrid Betancourt reveló detalles de cómo fue secuestrada por las FARC y de los más de seis años que pasó secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC). “Mi mayor objetivo es cómo procesar, como olvidar todo lo que pasé en la selva, no recordarlo”, sostuvo la ex candidata presidencial colombiana.

La mujer presentó este jueves su libro “No hay silencio que no terminé” en el programa “Almorzando con Mirtha Legrand”. Betancourt recordó que la primera señal de que iba a ser liberada fue cuando escuchó a un soldado decir: “Somos el Ejército Colombiano. Están liberados “. En ese momento, recordó Ingrid “fue la locura total, una inmensa alegría”.

Vestida con un vestido azul corto, una blusa negra y casi sin maquillaje, la colombiana narró sin inmutarse que vivió con una cadena al cuello atada a un árbol. “Estábamos como animales. Es difícil que esa situación no te raye la cabeza –explicó Betancourt y esbozó una sonrisa -. Entonces, hasta ir al baño era un drama. Dependíamos del capricho del guardia para hacer nuestras necesidades básicas. Tampoco había posibilidad de higienizarse. Sólo teníamos grasa de chancho que usábamos como crema”.

Crónica de un secuestro
Betancourt denunció que desde el Gobierno de ese momento, a cargo de Andrés Pastrana, en el 2002 le quitan la escolta cuando se dirigía a San Vicente. “igual decidí seguir adelante porque yo era candidata a la primera magistratura –sostuvo Ingrid- y no podía que desde el oficialismo manejen la campaña”. Entonces, cuando iba por la ruta la detuvo un retén y descubrió que eran de las FARC porque llevaban botas de goma en vez del calzado de cuero que usa el Ejército colombiano.

La colombiana reveló que “al principio pensé que me iban a matar, pero soy muy creyente y eso me ayudó a no decaer”.

Durante su estadía en uno de los campamentos recordó a uno de sus carceleros, apodado Sombra: “Por un lado era muy cínico, pero también mostró detalles de gran humanidad en especial con otro prisionero que tenía diabetes y al cual Sombra le preparaba comida especial”.

En tanto, Betancourt acusó a las FARC de ser un cartel de cocaína que “se dedica a la producción y comercialización de droga. De esta manera, obtienen el dinero para financiar sus actividades”.

Escapes frustrados
Betancourt detalló que intentó evadirse de sus secuestradores “más de cinco veces. Era mi obsesión escaparme, lo pensé todo el tiempo que estuve secuestrada”. En esos momentos, Ingrid explicó que intentaba controlar el miedo y concentrarse en el plan para irme lejos de la selva lo más rápido posible”.

Luego de cada intento de fuga, sus captores la castigaban, le reforzaban las cadenas, la encerraban en una diminuta jaula o la trasladaban durante meses por la selva. “Eso me quedó grabado, pero no me detenía. Igual ahora, cada vez que escuchó un helicóptero me enfermo”, contó Betancourt.

En tanto, Ingrid se lamentó porque no es apreciada en Colombia. Todo comenzó luego del pedido de US$ 6.500.000 dólares de indemnización al Estado colombiano. “Mi reclamo fue tomado como un escándalo y por eso desistí. Creo que en Colombia se olvidaron de que yo fui una víctima de las FARC”.

Así, dos años después de quedar en libertad editó su libro de unas 700 páginas, escritas en francés y a mano para dejar un último mensaje: “La vida es un privilegio, pero la dignidad es más importante. Yo traté de no perderla durante los seis años de mi cautiverio, aunque fue difícil”, sostuvo Ingrid en el único momento que se emocionó.