Sábado 28 de Noviembre de 2009
Juan Manuel Pomar, padre de Fernando, el jefe de la familia desaparecida desde hace dos semanas, dijo ayer que la última vez que habló con su hijo fue cuando lo llamó desde Mendoza y estaba “en un espectáculo de destreza criolla con unos amigos”.
El padre de Pomar habló ayer horas después de que se realizó un rastrillaje negativo en un campo suyo en Rancagua, partido de Pergamino, después de que la policía recibió un llamado anónimo al 911 que indicaba que allí estaban los cadáveres de la familia desaparecida desde el sábado 14.
“A las 7 me vienen a buscar la DDI y la Fiscalía, que habían recibido a la madrugada un llamado anónimo 911 diciendo que los cuerpos habían sido arrojados en mi propiedad, herencia de mis bisabuelos. Se hizo un profundo rastrillaje y una verificación con perros y todo fue negativo”, dijo Juan Manuel Pomar.
El hombre criticó a la “gente inescrupulosa que usa el 911 para distraer a nuestras autoridades”.
Pomar reiteró que no tiene hipótesis ni presunciones de lo que pudo haber pasado con su hijo Fernando (40), su nuera Gabriela Viagrán (37) y sus hijitas Candelaria (6) y Pilar (3), quienes hace 14 días salieron de su casa de José Mármol supuestamente hacia Pergamino y desaparecieron.
“Nos conocemos, pero en esta maraña somos uno más y estamos muy dispuestos a que nos sigan investigando”, sostuvo, y aseguró que “sería el primero en decir algo que sepa de mi hijo para que se descubra el caso, pero no hay nada” que ocultar.
Pomar ratificó que “están investigando la computadora de mi hijo”, quien, según confirmó también, “tenía una entrevista laboral en Pergamino en una agencia de trabajo”, aunque el dato sobre esa empresa “lo tiene la Fiscalía”.
“Creo que era medio particular el tema de la entrevista de trabajo, yo sabía que venía a Pergamino, y aparentemente en el CPU de él detectan con quién es la entrevista”, añadió.
Negó desavenencias. Pomar padre también desestimó las versiones de una posible mala relación del matrimonio o que la mujer no haya querido ir a vivir a Pergamino, uno de los planes de la familia.
“Querían venir a vivir a Pergamino, y como toda pareja puede tener sus desavenencias, pero había unos mensajes (de texto) que daban por tierra con la teoría de una mala relación”, agregó.
“Teníamos una relación muy fluida con nuestra familia, con nuestros hijos; pienso que algo ha pasado”, dijo Pomar, al expresar su extrañeza por los mensajes que envió la familia cuando iba en viaje y el hecho de que todavía no se halle ningún elemento que permita esclarecer el caso.
El hombre resaltó también que la última comunicación directa que tuvo con su hijo fue días antes de la desaparición, cuando Fernando —dijo— “estuvo en Mendoza y me llamó para contarme que estaba en un espectáculo de destreza criolla con unos amigos”.
Días pasados trascendió que Fernando había viajado a Mendoza por cuestiones relacionadas con su profesión de técnico químico.
Su padre confirmó además un hecho de violencia que padeció Fernando en 1999, pero no lo asimiló con un secuestro: “En 1999, para robarle el auto, lo encerraron en el baúl, le robaron el coche, lo pasearon 3 horas y después lo largaron”.
“Es un hecho grave para todos que la familia no aparezca; ningún dato, nada, nada, nadie vio el auto, el perrito caniche, el auto, que no es un vehículo fastuoso”, contó.
Juan Manuel Pomar pidió “colaboración y que terminemos en este país con el no te metás”, al tiempo que aclaró que “estamos contactados permanentemente con la familia de Gabriela”.
Sobre el hijo de Gabriela, fruto de un matrimonio anterior, dijo que “está con su papá, bien contenido por la familia. Tenemos comunicación fluida, permanentemente estamos llamando para preguntar por el chico”. l (DyN)