Jueves 04 de Noviembre de 2010
El aire es especialmente denso hoy en Hilversum, en el centro de Holanda. Allí se encuentra la sede de los estudios de la radiotelevisión pública holandesa (NOS) y de su radiotelevisión exterior (RNW), bautizada la “Cineccitá holandesa” en referencia a los estudios romanos donde, entre otros, rodó Federico Fellini.
No obstante, la inquietud nada tiene que ver con el mundo del celuloide: el anuncio, ayer miércoles, de que el gobierno de coalición de centro-derecha procederá al cierre -paulatino “y progresivo”- de las páginas en Internet de las cadenas públicas, para no “hacer competencia desleal” a las versiones digitales de los periódicos en papel, ha sentado como un jarro de agua fría.
No es para menos: se trata de una verdadera revolución copernicana en el panorama de los medios de Holanda, que seguramente tendrá repercusiones a escala internacional.
Y es que solo dos años después de que entrara en vigor la Ley de Medios de Comunicación de Holanda (la “Mediawet”, en neerlandés), en 2008, el flamente gobierno de coalición pone ahora “patas arriba” el panorama de los medios.
La polémica está servida. Hoy, la revista holandesa especializada en medios “Broadcast Magazine/nu.nl” se hace la pregunta clave: “¿cómo es posible que, en menos de dos años, donde antes se decía rojo ahora se diga verde?”
La publicación se refiere -precisamente- a la ley audiovisual de 2008, donde según recuerda, quedaba clara esta frase, quizás el núcleo central de todo el debate: “La radiotelevisión pública de Holanda podrá hacer uso de todos los canales a su disposición para difundir su oferta temática”.
“Si ahora, como anuncian (el nuevo gobierno), van a cerrar a corto o medio plazo las páginas de Internet de la NOS, estarán prescindiendo de un importantísimo vehículo de difusión, y sobre todo, chocarán frontalmente con lo dicho antes”, se asegura.
En las redacciones de los periódicos holandeses, el regocijo es visible. Esta mañana, el programa matutino de la radio pública (Radio 1, de la NOS) lanzaba al aire la pregunta a los profesionales: ¿es buena la decisión de cerrar las páginas web de los medios públicos?
Philippe Remarque, redactor jefe del prestigioso rotativo “De Volkskrant” expresaba una opinión dura, y a la vez clara: “La página de la radiotelevisión pública (www.NOS.nl) debería dejar de hacernos competencia desleal. Cada vez se parecen más a un periódico en Internet. Eso no es justo. Además, el hecho que compitan de esa manera, con dinero público, es escandaloso”.
Mientras, Ernst-Jan Pfauth, redactor jefe de la versión digital del periódico económico NRC Handelsblad (wwww.NRC.nl), considera que “ambos modelos pueden vivir juntos, pero sin que las páginas web de la televisión pública hagan el mismo trabajo que las versiones digitales de los periódicos en papel”.
El asunto no es baladí. Se trata una de las grandes “manzanas de la discordia” actualmente sobre la mesa de los grandes gurús de los medios y de los estrategas en comunicación: ¿cómo hacer viable, como forma de negocio, las versiones digitales de los grandes rotativos? Holanda, siempre iconoclasta e innovadora, acaba de dar un salto de gigante, al romper una lanza en favor de los periódicos.
El hecho de que la NOS tenga que renunciar -“por decreto ley”- a contar con una presencia fuerte en Internet, equivale a hacerse un verdadero “harakiri”, como lo denomina hoy el periódico “Algemeen Dagblad”.
El hecho es que, a corto o medio plazo (quizás ya en 2011), la radiotelevisión holandesa no seguirá adelante con sus páginas de Internet.
La cadena NOS, financiada en gran parte con los impuestos de los contribuyentes holandeses, deberá concentrarse exclusivamente en la producción, o coproducción, de programas de radio y televisión, pero nada más.
La experta en medios de comunicación y diputada del partido liberal de derechas VVD -uno de los dos socios de coalición, junto al cristianodemócrata CDA-, Anouchka van Miltenburg, apuntó que probablemente ya a partir de enero de 2011 la NOS “no deberá apartarse de lo que es su actividad fundamental, la producción y la coproducción audiovisual, pero nada más”.
La explicación es todavía más novedosa, por su carácter inédito hasta la fecha: “La página de Internet de la NOS está, en estos momentos, haciendo competencia desleal a las versiones digitales de los periódicos, ese es un sector en el cual los diarios deben ganar su pan cotidiano. No nos parece bien que, con dinero público, se esté perjudicando a los periódicos”, afirma.
“Los periódicos están asumiendo riesgos para sacar al mercado nuevos productos de Internet, para que sus sitios web sean atractivos, mientras que la radiotelevisión pública simplemente pone en marcha un portal web sin correr ningún riesgo, eso no es jugar limpio”, comenta. (DPA)