Hazaña de una nave de la Nasa: lleva casi 33 años viajando por el espacio
La ya legendaria nave Voyager II logró anteayer otro hito en operaciones espaciales de largo recorrido: alcanzó un tiempo de uso continuado de casi 33 años, según difundió ayer la agencia de noticias Europa Press...

Miércoles 30 de Junio de 2010

La ya legendaria nave Voyager II de la Agencia Espacial Estadounidense (Nasa) logró anteayer otro hito en operaciones espaciales de largo recorrido: alcanzó un tiempo de uso continuado de casi 33 años, según difundió ayer la agencia de noticias Europa Press, en su sitio en internet.

Durante casi 12 mil días, la venerable nave no ha cesado en el envío de datos sobre los planetas exteriores gigantes del sistema solar, y las características y la interacción del viento solar entre los planetas y más allá. Entre sus muchas conclusiones, la Voyager II descubrió el gran punto negro de Neptuno y sus vientos de 450 metros por segundo.

Las dos naves espaciales Voyager protagonizaron la misión más larga de un ingenio humano en el espacio profundo. Voyager II fue lanzada el 20 de agosto de 1977, cuando Jimmy Carter era presidente, y Voyager I, enviada cerca de dos semanas después, el 5 de septiembre.

Las dos naves espaciales son los objetos más distantes hechos por el hombre, actualmente en el borde de la heliosfera —la burbuja del sol que envuelve todo el sistema solar—.

Los directores de la misión esperan que la Voyager I salga de nuestro sistema solar y entre en el espacio interestelar en los próximos cinco años, y que la Voyager II la siga poco después.

Después de haber viajado más de 21 millones de kilómetros en su camino sinuoso a través de los planetas hacia el espacio interestelar, la nave está ahora a 14 millones de kilómetros del Sol. Una señal de la Tierra, viajando a la velocidad de la luz, toma alrededor de 12,8 horas en alcanzar a la Voyager II. Actualmente las sondas Voyager estudian el ambiente del sistema solar exterior, esperando que su vida útil sea suficiente para llegar a la zona denominada heliopausa. Esta capa se debe al encuentro entre las partículas eléctricas producidas por el Sol, denominadas viento solar, con las partículas eléctricas del medio interestelar. Por lo tanto, las sondas Voyager se han convertido en los instrumentos artificiales más lejanos jamás enviados por el hombre. Las naves contienen generadores eléctricos nucleares que permiten que sigan funcionando sus instrumentos científicos.