Domingo 21 de Septiembre de 2008
Tulio Halperín Donghi, uno de los historiadores más reconocidos del país, acaba de escribir a los 82 años "Son memorias", un libro en el que cuenta su pasado y a través de él logra retratar parte de la historia argentina.
De larga trayectoria en la investigación, la docencia y la producción de libros sobre el pasado argentino y latinoamericano, Halperín Donghi es hoy uno de los historiadores más estudiados en la enseñanza superior de los países de la región.
Halperín Donghi recorre en este libro la sociedad argentina de los años 20 hasta la caída del peronismo, en 1955, donde narra su infancia y adolescencia y se interna luego en ese mundo que lo define como historiador, en su formación en el país y en Italia y Francia, donde participa de un momento floreciente del pensamiento europeo.
Logra hacer historia con su propia historia, relata su pasado atravesado por los acontecimientos y es allí donde logra también articular lo conceptual con la narración de su vida y el proceso que describe.
En "Son memorias", (de editorial Siglo XXI, 55 pesos), Halperín Donghi da cuenta de ese atravesamiento de la historia en la vida de los hombres y de los pueblos, con un sentido, una direccionalidad y una pertenencia, en el marco de un diálogo entre pasado y presente que se desliza a través de las páginas.
Un bagaje de décadas. El historiador escribió esta obra luego de una producción bibliográfica frondosa que comenzó hace poco más de 50 años con "El pensamiento de Echeverría", y siguió con "Revolución y guerra", "Argentina en el callejón", "El espejo de la historia", "De la Revolución Independentista a la Confederación Rosista", "La larga agonía de la Argentina peronista", "La República imposible", y la "Historia americana contemporánea", por citar algunos de sus trabajos.
Halperín Donghi ejerció la docencia en distintas universidades del país hasta que en 1966, cuando se produjo el golpe militar de Juan Carlos Onganía, emigró a los Estados Unidos donde ejerció en la universidades de Harvard, Oxford y más tarde en Berkeley.
Criticado y respetado desde distintas corrientes historiográficas, Halperín Donghi, quien deja claro su profundo antiperonismo, se encuentra ubicado entre los más renombrados historiadores contemporáneos de Argentina y el mundo.
—¿Qué herencias recibe esa Argentina de la primera mitad del siglo XX, en la que usted desarrolla su vida y su relato, de aquella historia que tanto trabajó en sus obras, la del siglo XIX?
—Creo que efectivamente es la Argentina que vive la crisis de ese pasado. Está la quiebra del 29 que termina ese mundo que había sido en el fondo muy acogedor para el país; y la Argentina que se siente constantemente fracasada, en parte porque sostiene ambiciones que, para las posibilidades que le quedan, son desmedidas. De esa manera, se instaló la idea de un país que tuvo un gran futuro pero en su pasado.
—¿Cómo articula el trabajo de la memoria que hace en este libro con su experiencia de análisis de documentos y obras de otros autores?
—Lo que ocurre en general cuando se habla de fuentes primarias (documentos) y secundarias (bibliografía), es que crea un lenguaje muy complicado para aludir a una serie de soluciones que son de buen sentido, es decir, la fuente secundaria es una fuente que de alguna manera refleja ya una visión, y la fuente primaria en teoría es el dato histórico, pero eso no es así tampoco.
Es decir, un documento policial por ejemplo, evidentemente tiene una visión implícita de lo que está contando. Por eso, la única manera de manejarse ahí es acordarse de lo que está haciendo.
—Siempre tuvo como protagonistas de sus obras a la Argentina o a América latina de los siglos XIX y XX, pero en este caso, ¿se puede decir que el protagonista es usted?
—No sé si soy el protagonista, soy en parte el testigo o un poco más que el testigo, pero el tema no es cómo vi al período sino cómo el período me hizo a mi.
En "Son memorias", Halperín Donghi hace un importante ejercicio de su memoria, en el que confluyen su rigor investigativo y sus propias vivencias, en una apuesta creativa y una mirada aguda e innovadora del pasado.
Como dice en el libro: "Trataré de trazar aquí, más que unas memorias, una historia para la cual sin duda mis recuerdos ofrecen los materiales más inmediatos, pero que sólo adquieren pleno sentido cuando se la integra en la de ese entorno".