Hallaron un telescopio de Einstein en el sótano de una universidad hebrea
Cuando el genio científico alemán Albert Einstein donó su telescopio a la Universidad Hebrea de Jerusalén difícilmente hubiera podido imaginar que acumularía polvo durante décadas en un sótano hasta su descubrimiento por parte de un apasionado de su legado.

Miércoles 24 de Septiembre de 2008

Cuando el genio científico alemán Albert Einstein donó su telescopio a la Universidad Hebrea de Jerusalén difícilmente hubiera podido imaginar que acumularía polvo durante décadas en un sótano hasta su descubrimiento por parte de un apasionado de su legado.

  El Nobel judío alemán ordenó en vida la cesión de todos sus escritos, incluidos los de la teoría de la relatividad, a ese centro académico, que ostenta en la actualidad sus derechos de autor.

  También hizo lo propio, junto con otros artefactos, entre ellos su telescopio, incluido en los registros de la universidad que nadie se molestó en consultar durante décadas, según informó ayer el diario israelí Yediot Ahronot.

 

Regalo de un colega. Einstein había recibido el telescopio de Zvi Gezri, un colega científico al que conoció en la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos.

  Durante más de diez años el instrumento permaneció almacenado en el edificio del planetario de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que se halla en desuso, hasta que Eshel Ofir, director del Centro Belmonte de Ciencias de Laboratorio de la institución, se lanzó a su búsqueda.

  "Sabía que teníamos el telescopio que Einstein donó a la escuela y siempre me había preguntado qué había pasado con él", explicó Eshel.

  "Uno de los lugares donde decidí buscar fue en el antiguo edificio del planetario. Estaba, literalmente, poniendo orden entre los escombros cuando lo encontré", recordó ayer el director, emocionado por el hallazgo.

 

Curiosidad ilimitada. Ahora el autor del hallazgo espera que el telescopio suponga "una oportunidad para los jóvenes estudiantes de entrar en contacto directo con el legado de este gran hombre, cuya curiosidad no tenía límites".

  La Fundación Jerusalén y el Centro Científico Joseph Meyerhoff de la ciudad santa aportaron fondos para la restauración del instrumento que perteneció al padre de la teoría de la relatividad.