Hallan el cuerpo del cura que voló con globos
Un remolcador rescató el cadáver de Adelir Antonio de Carli a 100 kilómetros de la costa brasileña

Sábado 05 de Julio de 2008

Un remolcador encontró en alta mar el cuerpo de un sacerdote católico brasileño desaparecido en abril, cuando trataba de batir un récord de vuelo con globos de fiesta, dijo ayer la petrolera estatal de Brasil, Petrobras.

Los restos del cura Adelir Antonio de Carli, que tenía 42 años, fueron ubicados anteayer a unos 100 kilómetros de la costa y 1.100 kilómetros al norte de su punto de partida.

Petrobras dijo que el cuerpo estaba con la misma ropa, calzado y mochila que llevaba el sacerdote cuando partió desde la sureña ciudad de Paranaguá, en el estado Paraná, el domingo 20 de abril, después de oficiar misa.

"Las ropas y los tenis indican que es él", dijo una portavoz de Petrobras. El remolcador Anna Gabriela encontró el cuerpo mientras operaba para la petrolera frente al Estado de Río de Janeiro, próximo a la plataforma marítima P-10, agregó.

El hombre, de 42 años, desapareció cuando intentó volar atado a mil globos de cumpleaños inflados con helio desde Paranaguá, estado de Paraná (sur de Brasil), con destino a Dourados, Mato Grosso do Sul, cerca de Paraguay.

De Carli calculó mal los vientos y viajó hacia la zona del litoral marítimo, donde perdió el contacto con tierra, dado que no había cargado la batería del celular que llevaba.

El cura había llevado un aparato de ubicación geográfica GPS, pero desde el aire, por su celular, había avisado que desconocía cómo funcionaba.

De Carli pretendía permanecer más de 19 horas en el aire y, con su aventura, recaudar fondos para la Pastoral de Carreteras de la ciudad de Paranaguá, donde residía, que asiste a camioneros. En enero, el religioso había concretado una prueba, volando en 4 horas y 14 minutos desde la brasileña ciudad de Ampere, en Paraná, hasta territorio argentino.

De Carli era un entusiasta del vuelo a vela. Sin embargo, no había podido completar un curso de aladeltismo. Su instructor lo había convencido de que desistiese porque lo consideraba una persona "ansiosa".

El mismo instructor le había advertido sobre lo riesgoso de su travesía días antes de que la emprendiese por la naturaleza cambiante de los vientos. Al final, la aprensión del aviador resultó certera. l (Reuters)