Hallan en Barcelona un antiguo navío
Obreros que excavaban para hacer una playa de estacionamiento dieron con el casco

Domingo 11 de Mayo de 2008

Las obras de construcción de un estacionamiento subterráneo de un edificio de viviendas que se están haciendo en el barrio de la Barceloneta, una zona que en el medievo fue mar, han dejado al aire libre un barco que según los arqueólogos que supervisan ese yacimiento se hundió en el siglo XIII o XIV.

Los restos de la nave, que a juicio de los expertos es de origen atlántico por su estilo de construcción, están a unos siete metros por debajo del nivel del mar, junto al Baluard del Migdia (detrás de la estación de Francia) punto en el que se ha encontrado dado vuelta el casco de madera de un barco que naufragó o se hundió frente a lo que entonces eran las costas de la capital catalana.

El director del Museo de Historia de Ciudad, Joan Roca, que visitó ayer el yacimiento acompañado por el alcalde Jordi Hereu, señaló que es una pieza que demuestra la relación que el puerto barcelonés tenía no sólo con el Mediterráneo, sino también con otras ciudades atlánticas.

Edificios. El lugar en el que ha aparecido el barco son los antiguos terrenos de Cercanías Renfe, donde la empresa Sacyr Vallehermoso está construyendo desde julio de 2006 una promoción de edificios de departamentos, y que por su ubicación, en un lugar central de la ciudad, está siendo supervisado por el Servicio de Arqueología del Museo de Historia de la Ciudad y la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat.

Ferran Puig, director del servicio de Arqueología de la Barcelona, explicó que se trata del primer barco hundido que se encuentra en el puerto de Barcelona, aunque en este caso en una zona que se había sido ganado al mar.

Aunque Puig sitúa la procedencia de este barco en alguna ciudad atlántica (el casco está construido con el sistema conocida como el "tingladillo", habitual tanto en Portugal como en el litoral escandinavo) todavía no se ha podido determinar exactamente su origen, ni el momento de su llegada a Barcelona, un dato que se intentará conocer por medio de la datación a través del uso de Carbono 14.

No obstante, el hundimiento de la nave, del que se conserva un casco de unos seis metros de largo y tres de ancho, se produjo en una fecha previa a la construcción del primer espigón de la ciudad, en el siglo XV.