Guillermo Saccomanno: "En un país más justo no vamos a padecer esto que la derecha llama inseguridad"
El escritor dijo que la mano dura se pide porque se reclama "la defensa de la propiedad privada”, pero que “la violencia que respiramos es a partir de la inequidad social”.

Domingo 04 de Noviembre de 2012

En 2006 Guillermo Saccomanno comenzó a escribir su última novela, a razón de una hoja por día. Así logró dar forma, un par de años después, a "Cámara Gesell", un libro de más de 500 páginas.

El texto es un exquisito, pero a la vez crudo, relato de lo que pasa en Villa Gesell, lugar donde reside desde hace dos décadas. Pero las historias que hilvana Saccomanno en esta obra no hablan del pueblo paradisíaco que se muestra en la temporada de verano. Como el Dante, se sumerge en los infiernos para contar las miserias e historias que los lugareños esconden bajo la alfombra. Violaciones, adulterio, corrupción y rumores. La convivencia de "los chetos Cardón" con los pobres, esos que dan cuenta de "la conurbanización" de la costa atlántica.

Cuenta que se llama "Cámara Gesell" por el invento del médico pediatra norteamericano Arnold Gesell, quien para observar la conducta de chicos con problemas en los años 30 inventó esta suerte de habitación en la que los que están dentro no pueden ver a los de afuera, que los espían por un espejo. Una herramienta que más tarde se judicializó y pasó a ser común en interrogatorios policiales.

"Si la novela se llama Cámara Gesell es porque intenta mostrar un pueblo en el cual todos estamos judicializados", apunta Saccomanno a La Capital, en una charla realizada en el marco de su reciente visita a la ciudad, cuando presentó su libro en Librería Ross.

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Así, Villa Gesell es tomada por Saccomanno “como detonador y territorio de historias”: “Lo que pasa con esta novela funciona como metáfora de lo que es el país, no solo de determinados centros turísticos como Bariloche, donde vos tenés un período de epifanía y aluvión turístico y después el pueblo queda sumido en un gran letargo donde te tenés que enfrentar con la nada. Porque tu sueño de enriquecimiento se ve achatado, aplastado por la naturaleza. Y si no tenés un proyecto serio te podes ir al diablo", resalta el escritor.

También hasta este pueblo de la costa llega la ligazón entre el delito y el poder político. Pero es entonces cuando Saccomanno aclara: "No hablo nunca de inseguridad, prefiero hablar de criminalidad. Porque allí está el maltrato doméstico, el maltrato de los pibes y el afano. Porque si no termino siendo cooptado por la derecha y por el pensamiento Blumberg pidiendo mano dura".

"Creo que nuestro país —reflexiona el escritor— todavía no terminó ni va a terminar de pagar las consecuencias de la dictadura así nomás. (Tzvetan) Todorov dice que un país que ha tenido campos de concentración tiene el corazón comido por los gusanos. Y yo estoy de acuerdo. Esto se ve hoy en lo cotidiano todavía. Entonces, mi novela carbura sobre la complicidad civil: vi esto pero no lo voy a contar, yo sé esto pero no lo voy a decir, yo te cuento pero no lo digas. Una situación careta en la que vivimos y que insisto, no es patrimonio de Villa Gesell".

Por eso entiende que "la derecha pide mano dura porque lo que pide es la defensa de la propiedad privada, y yo creo que la violencia social que respiramos es a partir de la inequidad social. Es diferente el lugar desde el cual yo puedo pedir protección al lugar del que la puede pedir la derecha. Lo que pido es un país más justo donde todos tengamos acceso a la educación, trabajo, salud, etcétera".

"La violencia social que respiramos es a partir de la inequidad social"

"Estoy convencido que si tenemos un país más justo no vamos a tener que padecer esta situación que la derecha llama inseguridad, porque tiene miedo que le toquen a la nena o le roben el auto que tanto le costó comprar. Es ahí donde está el nudo de la cuestión", dice Saccomanno.

Apenas había terminado su novela, Saccomanno vivió en su propia casa un robo, cuando un pibe le puso una 9 milímetros en el pecho. Lo cuenta el periodista de La Nación Jorge Fernández Díaz en una crítica reciente a Cámara Gesell: Sacomanno intentó persuadir al chico y hasta le contó que trabajó como profesor de literatura en las cárceles. Pero eso no logró evitar que le robaran el televisor y la PC, donde tenía guardada su “Cámara Gesell” lista para mandarsela al editor. Logró rescatar el pendrive conectado en la computadora, que contenía una primera versión de la novela. Mientras reescribía el libro publicó en un periódico local una “Carta abierta a un pibe chorro”, donde cuestionaba que con esa acción el ladrón le había robado “la herramienta con la que yo lucho para que pibes como vos no vayan en cana”.