Gigantes

Viernes 26 de Septiembre de 2008

Pohl dijo que se ofreció como voluntario para el trabajo y comenzó a darles sentido a las 100 páginas de notas que le dejó Clarke. Aproximadamente 40 o 50 páginas estaban terminadas, pero el resto contenía sólo ideas no desarrolladas. En algunas páginas había únicamente una o dos líneas de texto, señaló.

Clarke, quien vivió en Sri Lanka hasta su muerte y batalló durante décadas contra las secuelas de la polio, quedó postrado en cama luego de fracturarse unas vértebras de la columna.

Debido a que le fallaba la memoria, no podía ayudar a Pohl a descifrar lo que había escrito en sus notas.

"Comencé por preguntarle sobre información relacionada a cosas en el libro", dijo Pohl durante una entrevista en su casa de Palatine. "Y él me respondía por correo electrónico y decía, «No sé. No tengo idea de en qué estaba pensando cuando escribí eso». Simplemente había desaparecido de su cabeza".

Pohl también tiene problemas serios de salud. Apenas tiene fuerzas en manos y pies, por eso escribió la novela con una pluma que apenas podía sostener.

Pero él y Clarke lograron terminar la novela.