Viernes 24 de Noviembre de 2023
Esta semana, los habitantes de Villa Gesell, Pinamar y Cariló se llevaron una gran sorpresa al ver el mar iluminado con unas llamativas luces color celeste fosforescente. Este fenómeno que se produce en el mar no es obra de extraterrestes, ni del reflejo de la luna o de las luces de la ciudad: se produce gracias a una particular especie de fauna presente en el Mar Argentino, conocidos como “bichitos de luz marinos”.
En ese sentido, si bien el color fosforescente en el mar podría advertirle a los ciudadanos alguna señal de peligro, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) afirmó que estas luces representan un fenómeno natural de la naturaleza, y que no hay ningún riesgo.
El organismo clarificó las dudas de los ciudadanos explicando que estas luces en el mar se deben a los efectos producidos por una especie de la fauna marina llamada Noctiluca Scintillans, conocidos coloquialmente como “bichitos de luz marinos” o “chispa de mar” por su capacidad fosforescente. La entidad aclaró que esta especie no posee toxicidad ni representa ningún peligro para los bañistas.
El inidep explicó que el efecto visual se produce a partir de la presencia de las noctilucas, organismos unicelulares que miden tan sólo un milímetro y que generan bioluminiscencia, la capacidad que tienen ciertas especies de emitir luz. Estas “chispas de mar” producen unas luces celestes de particular encanto, estos destellos son estimulados por el movimiento de las olas.
Este singular fenómeno de color celeste fosforescente se viene extendiendo en toda la Costa Atlántica. La semana pasada, estas luces se pudieron ver en las orillas de Pinamar. Martin Yeza, el intendente de esta ciudad se expresó al respecto en su cuenta de Twitter, demostrando cierta emoción por este espectáculo de luces en el mar que se produce de manera casi excepcional en el Mar Argentino.
Por otro lado, en las costas de Uruguay, es muy común ver este característico celeste fosforescente en el mar generado por las noctilucas. En ciudades como Rocha y Montevideo, sus habitantes ya se acostumbraron a apreciar el mar teñido de celeste producto de estos microorganismos durante las noches de verano.