Fueron detenidos en España falsificadores argentinos
La policía española desarticuló una organización criminal integrada por ciudadanos argentinos y españoles, asentada en Málaga y en Madrid, que se dedicaba a la falsificación de tarjetas de crédito, al tráfico ilícito de vehículos y al cultivo, elaboración y tráfico de estupefacientes, entre otros delitos.

Miércoles 16 de Julio de 2008

La policía española desarticuló una organización criminal integrada por ciudadanos argentinos y españoles, asentada en Málaga y en Madrid, que se dedicaba a la falsificación de tarjetas de crédito, al tráfico ilícito de vehículos y al cultivo, elaboración y tráfico de estupefacientes, entre otros delitos.

En la operación, denominada Nakaro, fueron detenidas doce personas y se han practicado once registros. La policía localizó un taller de falsificación de tarjetas y documentos, así como dos laboratorios de droga, uno de ellos integrado por una plantación y un cultivo hidropónico, (tipo de cultivo que realiza sin tierra) de marihuana.

También se recuperaron nueve vehículos de alta gama, algunos ya vendidos a compradores de buena fe, y otros con documentación y placas falsificadas preparados para su venta.

Además, se ha intervenido numeroso material informático, tarjetas de crédito, dinero en efectivo y objetos comprados con las tarjetas falsas.

El uso fraudulento de esos documentos les había reportado a los delincuentes unos beneficios confirmados que ascienden a más de 350.000 euros, si bien se estima que podrían alcanzar los 2.000.000 de euros.

Las investigaciones se iniciaron en noviembre del pasado año, tras recibirse diversas denuncias en la comisaría local de Alcobendas, en las que se informaba de la posible falsificación de tarjetas de crédito.

La banda se componía de tres equipos, cuyos responsables (las identidades no fueron suministradas por la policía) poseían amplios conocimientos informáticos y técnicos y cada componente tenía una tarea específica y había una fuerte disciplina interna.

El modus operandi consistía en obtener la información contenida en las bandas magnéticas cuando se realizaba el pago con las tarjetas en establecimientos comerciales, mediante el uso de lectores-grabadores de pequeñas dimensiones.

Otros miembros de la organización eran los encargados de realizar compras con las tarjetas falsificadas en establecimientos donde adquirían sobre todo ordenadores portátiles, consolas de videojuegos, cámaras de video y fotografía, relojes y diversas joyas, que después vendían en el mercado negro.

Integraban una banda que cometía fraudes con tarjetas de crédito y documentos apócrifos