Familiares de las víctimas de Once protestaron a un mes de la tragedia
Familiares de las víctimas del choque del tren en la estación porteña de Once realizaron ayer una protesta con aplausos y bocinazos en reclamo de justicia, al cumplirse un mes de la...

Viernes 23 de Marzo de 2012

Familiares de las víctimas del choque del tren en la estación porteña de Once realizaron ayer una protesta con aplausos y bocinazos en reclamo de justicia, al cumplirse un mes de la tragedia que causó 51 muertos y 703 heridos, y por la que sólo está imputado el maquinista, sin otros procesados ni detenidos.

Los padres de Lucas Menghini Rey, quien fue hallado sin vida 56 horas después del accidente, encabezaron la protesta en la terminal ferroviaria de Once y en la esquina de las avenidas Santa Fe y Coronel Díaz, en el barrio porteño Palermo.

A un mes de la tercera mayor tragedia en la historia ferroviaria del país, los manifestantes batieron palmas, exhibieron carteles en reclamo de justicia y recibieron el apoyo de peatones y automovilistas.

Durante la protesta, los familiares de las víctimas también exigieron que se ordene una reconstrucción "inmediata" del accidente para poder avanzar con la causa.

El reclamo, que se replicó en otros puntos de la ciudad de Buenos Aires, comenzó a las 8.28, hora aproximada del siniestro, y se extendió un poco más de los dos minutos previstos.

"Estoy desbordado, es una energía indescriptible, estoy temblando. Esto es Lucas y es cada uno de los muertos, de los heridos y de los argentinos que buscan que se haga justicia", dijo a la prensa Paolo Menghini en Palermo, donde megáfono en mano alentaba a los automovilistas a tocar bocina. El hombre aseguró, además, que no perdonará "jamás" que desde el Ministerio de Seguridad hayan insinuado que su hijo murió porque viajaba en un lugar prohibido al momento del choque.

"Espero que el 22 de febrero haya sido el primer día para que esa estructura desastrosa que es el Sarmiento empiece a cambiar", agregó.

En tanto, en la terminal de Once María Luján Rey, la madre del joven fallecido, expresó confianza en que el siniestro "sin dudas va a ser un punto de inflexión o va marcar un cambio". "Confío en la justicia, no juzgo el trabajo del juez", dijo al pedir "una investigación seria" para "encontrar a los responsables como parte del cambio que necesitamos como sociedad". La mujer agradeció "el apoyo y el afecto" que recibió por parte de "muchísima gente" y sostuvo que "muchas personas aún creen que podemos vivir y tener un país mejor".

Por su parte, el diputado bonaerense Mauricio D'Alessandro, de Unión Celeste y Blanco, presentó un proyecto ante la Legislatura provincial a fin de que se pague un "subsidio mensual y vitalicio" tanto a los familiares de los muertos como a los heridos con secuelas físicas o psicológicas graves.

Fuentes legislativas precisaron ayer que el beneficio será equivalente a "un salario de la categoría más baja de la planta permanente del personal del gobierno de la provincia de Buenos Aires".

La iniciativa establece, además, que el subsidio caduque "en forma inmediata en el caso en que cualquiera de los beneficiarios perciban una indemnización judicial y/o extrajudicial".

A un mes de la tragedia, también se rezó un rosario en la estación Once y se ofició una misa en memoria de las víctimas en la catedral de Moreno, jurisdicción eclesiástica en cuyo territorio vivían varios de los fallecidos. l (DyN)

El hijo de Charly se desubicó

Migue García, el hijo del músico Charly García, increpó ayer a Paolo Menghini, padre de una de las víctimas del choque de tren en Once, cuando éste encabezaba una protesta pública en la esquina de las avenidas Coronel Díaz y Santa Fe, en Palermo, al cumplirse un mes de la tragedia.
  El músico se acercó a Menghini, padre de Lucas, el joven que se convirtió en la víctima número 51 del choque al ser hallado dos días después dentro de la formación, y, tras realizar una serie de gestos ampulosos, lo golpeó con un diario en el hombro, según se pudo constatar en imágenes de los canales de televisión. Menghini no reaccionó y minimizó el hecho al señalar “no importa, no pasa nada”, mientras que García, quien vive en un departamento ubicado en la esquina donde se cumplía un “bocinazo”, arrojó el diario al piso y se retiró acompañado por otra persona.