Jueves 13 de Diciembre de 2007
"La tragedia en Río Cuarto está vinculada a varios factores: la desidia de los investigadores, la actitud de las autoridades universitarias, el «borrarse» de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), y las políticas de obras en las facultades", indicó ayer Oscar de Santis, un investigador rosarino del Conicet que compartió tareas con Miguel Angel Mattea, uno de los especialistas heridos en la explosión y quien estaba a cargo de diversas tareas en el laboratorio incendiado.
"Compartimos tareas durante casi tres años, él se dedicó a trabajos con aceite de soja, yo me ocupo de materiales cerámicos", precisó De Santis.
Sobre el estado edilicio de la planta siniestrada indicó que era muy bueno. "Ojalá hubiera algo así en Rosario".
Pero señaló que "la institución no capacita a los recursos humanos. No estamos formados en cuestiones de seguridad y las ART miran para otro lado sobre ese tema".
"Además, en algunos centros de investigación faltan planes de obras específicos. Hay dinero pero no ejecutores por el vaciamiento sufrido durante tantos años. En Rosario, por ejemplo, muchos especialistas deben trabajar en edificios de hace 80 años", indicó.