Domingo 23 de Diciembre de 2007
La investigadora Gladys Baralla, una de las heridas en la explosión ocurrida el pasado 5 de diciembre en un laboratorio de la Universidad Nacional de Río Cuarto, falleció ayer en un centro sanitario de la ciudad de Córdoba a raíz de las graves heridas que había sufrido.
La científica, de 52 años, es la quinta víctima fatal de las detonaciones ocurridas en la planta piloto de la Facultad de Ingeniería, emplazada en la zona periférica de la ciudad de Río Cuarto, como consecuencia del derrame producido en uno de los tanques de hexano almacenados en el lugar, que presuntamente tomó contacto con una autoclave cercana.
La causa del deceso fue una falla multiorgánica provocada por las quemaduras que cubrían más del 30 por ciento del cuerpo de la víctima, informó Marcelo Cardoso, jefe de guardia del Instituto del Quemado que funciona en dependencias del Hospital Córdoba, donde estaba internada Baralla.
Cardoso señaló finalmente que el director de la planta piloto donde se registraron las trágicas detonaciones, Miguel Mattea, de 58 años, permanece internado en ese establecimiento y su estado sigue siendo “crítico y con pronóstico reservado” debido a que las vías respiratorias del científico están “muy comprometidas”.
Baralla es la quinta víctima fatal de las explosiones que en la mañana del 5 de diciembre sacudieron al campus universitario, ya que días atrás fallecieron el estudiante Juan Politano y los investigadores Carlos Ravera, Damián Cardarelli y Lilian Giacomelli. (Télam)