Falleció José Saramago, el Nobel de literatura que no callaba
A los 87 años, José Saramago falleció de una leucemia crónica en la isla de Lanzarote. Fue el primer portugués en lograr el Nobel de literatura, que le otorgaron en 1998.

Sábado 19 de Junio de 2010

El escritor José Saramago, primer portugués al que le otorgaron el premio Nobel de literatura, falleció ayer en su vivienda de la isla canaria de Lanzarote a los 87 años, a consecuencia de una leucemia crónica que lo afectaba.
  Escéptico y pesimista empedernido, Saramago combinó el realismo mágico con la acerba crítica política, levantando la voz en numerosas ocasiones contra las injusticias, el conservadurismo, la Iglesia y los grandes poderes económicos, a los que veía como las grandes enfermedades de su tiempo.
  “Estamos todos hundidos en la mierda del mundo y no se puede ser optimista. El que es optimista, o es estúpido, o insensible, o millonario”, dijo en diciembre de 2008, durante la presentación en Madrid de “Las pequeñas memorias”, una obra en la que recuerda su infancia entre los 5 y los 14 años.
  La Fundación Saramago dijo que el escritor, que ganó el Nobel de Literatura en 1998 y que era miembro del Partido Comunista, había muerto de un fallo multiorgánico tras la prolongada enfermedad.
  “Creo que es una gran pérdida para la cultura portuguesa”, dijo a los periodistas el primer ministro luso, José Sócrates, al conocer la noticia. “Sus obras han enorgullecido a Portugal, su muerte vuelve a nuestra cultura más pobre”, agregó.
  El presidente de Portugal, Anibal Cavaco Silva dijo que Saramago “siempre será un punto de referencia en nuestra cultura”.
  Quien fuera un apasionado militante comunista durante buena parte de su vida, criticó con dureza a la izquierda: “Antes, caíamos en el tópico de decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda”, dijo en junio de 2007.
  Entre las obras del autor portugués, que comenzó su carrera literaria como poeta, figuran “El año de la muerte de Ricardo Reis”, “El evangelio según Jesucristo”, “Ensayo sobre la ceguera”, “La balsa de piedra” o “La caverna”.
El prolífico escritor, cuya delicada salud ya había hecho temer por su vida hace unos años, publicó a finales de 2009 su última novela, “Caín”, una irónica mirada al Viejo Testamento que fue muy criticada por la Iglesia Católica.
En la presentación de esta obra dijo que la Biblia era un “manual de mala moral” y un “catálogo de lo peor de la naturaleza humana”.
  Sus enfrentamientos con las autoridades portuguesas fueron bastante frecuentes, lo que podría explicar por qué su popularidad era mayor en el extranjero que en su propia tierra.
  “Puede haber sido más conocido fuera que en Portugal,” declaró el escritor Batista Bastos.
  Natural de Azinhaga, en el centro de Portugal, se autoexilió en 1992, después de que el gobierno portugués excluyera su novela “El evangelio según Jesucristo” de una lista de recomendaciones para un premio literario.
  Desde entonces, residió en Lanzarote, donde vivía con su esposa, la traductora y periodista Pilar del Río.

En 25 idiomas. La fama le llegó en la última etapa de su carrera, pero es indiscutiblemente la figura portuguesa más conocida de la literatura moderna, y sus obras han sido traducidas a 25 idiomas. En el 2008, su “Ensayo sobre la ceguera” fue llevado al cine por el director brasileño Fernando Meirelles, en una cinta protagonizada por Julianne Moore y Mark Ruffalo.
  Escribió su primera novela en 1947 pero tuvo que esperar 35 años hasta crear obras que consiguieran el aplauso de la crítica como “Memorial del Convento” sobre la construcción del convento de Mafra, a las afueras de Lisboa.
  Federico Fellini, amante de las imágenes exuberantes, describió el libro como uno de los más interesantes que había leído en su vida.
  La historia es una fantasía sobre dos amantes que procuran escapar de la Inquisición en una máquina voladora. Fue convertida en una ópera de estilo italiano e interpretada en La Scala de Milan en 1990.
  Saramago nació el 16 de noviembre de 1922 en una familia de campesinos.
  Fue demasiado pobre como para poder ir a la universidad y en su primer trabajo se desempeñó como empleado metalúrgico.
  Sus restos serán incinerados mañana en el cementerio lisboeta de Alto de Sao Joao. Una parte de sus cenizas se depositarán en su pueblo natal, Azinhaga, en Portugal, y otra parte se enterrará junto a un olivo de su casa de Lanzarote.