Jueves 12 de Junio de 2008
Una joven de Santa Rosa que fue incorporada en el Instituto Servi Trinitatis y que luego logró salir, declaró en Estados Unidos ante un escribano y su testimonio llegaría esta semana a la Justicia pampeana.
La chica, cuya identidad no fue revelada, aseguró que se fue del país por los padecimientos sufridos por su paso por el instituto católico.
El abogado Omar Gebruers —que patrocina a familiares denunciantes y a ex internas— le pidió al juez Carlos Flores que impida a los curas Antonio Martínez y Ricardo Latorre que salgan de Santa Rosa.
"Están planeando un viaje que consideramos inconveniente para esta etapa de investigación", dijo Gebruers.
El grupo de denunciantes tiene información de que el viaje se realizaría con integrantes de Servi Trinitatis.
La mujer —que cursa estudios universitarios— está bajo tratamiento profesional y no quiere regresar al país. "Es por las secuelas de lo que vivió. No quiere volver porque significa recordar esos hechos y sufrir bajones anímicos", dijo el abogado.
Los testimonios pretenden reconstruir el régimen de las jóvenes y establecer efectivamente si eran sometidas.
Lista de votos. Otro de los elementos aportados a la causa es la lista de los votos que tomaron las internas. Con las fechas de nacimiento y con las fechas de los votos (en la comunidad se llevaba un registro de estas ceremonias), los denunciantes intentan establecer que varias chicas tomaron compromisos de "laicas consagradas" cuando eran menores de edad.
"Para este acto se necesita la autorización de los dos padres. Se trata de un voto religioso", explicó Gebruers.
El hecho de que las chicas hayan sido consagradas cuando eran menores agravaría la condición de los curas acusados.
Una joven que denunció la situación de su hermana reveló que cuando descubrió que la joven era "laica consagrada" y fue a pedirle explicaciones al cura Ricardo Latorre, "éste me dijo una frase que ellos usan mucho: «Ocultar no es mentir»".
Una "vaquita"
María Cristina Di Nardo, una odontóloga muy conocida en Santa Rosa, es una ex integrante de Servi Trinitatis que denunció que el año pasado los curas imputados le pidieron 18 mil pesos. "Hacían una vaquita para indemnizar a la encargada de la casa. Les di 2.500 porque no podíamos juntar todo, pero cuando fui a la catedral el padre me echó", contó.