Martes 08 de Febrero de 2022
Tras declararla “especie invasora”, expertos coinciden en que la cacería de los hipopótamos asoma como una “opción necesaria” para controlar el problema ambiental que acarrea Colombia a partir del exótico legado del narcotraficante Pablo Escobar a raíz de la agresividad que manifiestan estos animales y la toxicidad de sus heces.
El Patrón adquirió una pareja de estos enormes animales semiacuáticos para su zoológico personal en la década del 80. Desde aquel entonces la población creció de manera exponencial hasta llegar a unos 130 ejemplares que están desplazando a la fauna local, entre ellos el manatí, al tiempo que amenazan a la población aledaña a río Magdalena, de acuerdo al informe de expertos.
Esta semana el gobierno incluyó a este animal originario de África en un listado de “especies introducidas invasoras” y anunció un plan para “dar manejo” a su población, que se podría cuadriplicar en la próxima década, según algunos estudios realizados.
“Lo único que Colombia no puede permitir es que esa especie exista en el territorio”, dijo a la agencia AFP Manuel Rodríguez, exministro de Ambiente de Colombia durante el período 1994-1997.
Aunque el plan estatal no fue difundido, Rodríguez intervino en su diseño y pidió al ejecutivo usar “todas las medidas” para detener el avance del hipopótamo, incluida la cacería. De hecho, desde hace 10 años se lleva adelante un programa estatal de esterilización de hipopótamos en el oriente de Antioquia (centro), donde se concentra la mitad de los especímenes.
A la fecha han logrado esterilizar quirúrgicamente a 11 individuos y a otros 40 con un medicamento llamado GonaCon. El costo estimado supera los U$S100 mil. “Todo con los hipopótamos es complejo, es costoso y es peligroso”, sostuvo David Echeverri, encargado del programa Cornare.
A pesar de sus esfuerzos para capturar, sedar y castrar a estos animales que pesan entre 1,3 y 1,8 toneladas, la población sigue creciendo en esa jurisdicción. El medicamento GonaCon, que se administra con dardos, facilita la tarea, pero sigue siendo costoso (unos mil dólares por unidad) y en la actualidad Cornare no tiene más dosis.
“En la medida que uno logra hacer una cirugía van naciendo 10 animales. Queda sobre la mesa el sacrificio, es una opción necesaria (...) puede ser la última salida para no dejar que la problemática se vuelva peor”, estimó.
Rodríguez apuntó que la invasión de hipopótamos por la calurosa región del Magdalena Medio es un problema “inédito” y “peligroso”. Aseguró que se trata de la única especie invasora de este tamaño en el mundo y advierte que pescadores y demás habitantes de la zona están “en peligro”.
El año pasado Cornare registró dos ataques de hipopótamos a pobladores, que afortunadamente solo resultaron heridos. En África los ataques fatales son usuales. “Podríamos enfrentarnos a una tragedia”, alerta Rodríguez.
Además, la orina y las heces producidas por esta especie "invasora" son tan tóxicas que puede ser peligrosa tanto para las especies animales como para los humanos.
El manatí, en peligro
El manatí, un enorme y apacible herbívoro que nadaba a sus anchas por la cuenca del Magdalena Medio hasta la llegada de su competidor africano, también esta amenazado al igual que los peces nativos. A principios de año, el animalista y candidato al parlamento Luis Domingo Gómez propuso crear “un santuario” para hipopótamos con recursos públicos y privados.
Sin embargo, expertos coinciden en rechazar la propuesta por considerarla costosa y dañina para el ecosistema local. “¿Vamos a mantener un santuario de hipopótamos que atentan contra el manatí?”, criticó Rodríguez.
También cuestionó la vialidad de abarcar en una reserva los 130.000 kilómetros cuadrados en los que hoy habita este curioso legado de Escobar, quien llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo, según Forbes, tras fundar un imperio del crimen y el narcoterrorismo.
La bióloga experta en manatíes Nataly Castelblanco resumió “sin titubeos” su posición en un tuit: “Las especies nativas tienen prioridad de conservación sobre las especies invasoras”.