Sábado 07 de Marzo de 2020
Al mismo ritmo al que se expande el coronavirus en Estados Unidos, se extiende el temor a que su impacto sea mayor de lo que sugieren las cifras oficiales. El vicepresidente Mike Pence advirtió de que a medida que "se expandan las pruebas de diagnóstico por el país, van a aparecer más casos".
"No tenemos suficientes tests para satisfacer la demanda en el futuro", reconoció Pence en una visita a una planta de material médico en Minnesota.
Hasta ayer, se certificaron 14 fallecimientos y 250 contagios por el SARS-CoV-2 en 17 Estados del país, la gran mayoría en Washington y California, en la costa oeste.
El presidente Donald Trump firmó ayer una ley, aprobada de urgencia la víspera por el Senado, que destina 8.300 millones de dólares para afrontar la propagación de la enfermedad. Más de 3.000 de esos millones serán destinados al desarrollo de vacunas, tratamientos y pruebas de diagnóstico para detectar los contagios.
El presidente canceló ayer una visita que tenía prevista a la sede de los Centros de Control de Enfermedades y Prevención (CDC), en Atlanta, alegando que no deseaba interferir en las labores de la agencia para frenar la expansión del virus. Pero finalmente, ayer por la tarde, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, anunció a los periodistas que la visita seguía en pie, al haber dado negativo en las pruebas del coronavirus una empleada de la sede que se temía pudiera estar contagiada.
La confusión sigue reinando en los protocolos de diagnóstico de posibles contagiados, después de días de declaraciones contradictorias de la Administración acerca de la disponibilidad de las pruebas, que han provocado frustración en la comunidad médica.
La Administración federal primero limitó el acceso a las pruebas de diagnóstico a personas hospitalizadas con fiebre y síntomas respiratorios, o a aquellos que hubieran mantenido un contacto estrecho con pacientes confirmados.
Pero el miércoles se publicaron nuevas directrices de los CDC que extendían los exámenes a cualquier estadounidense con la orden de un doctor. Washington es el Estado más afectado, con más de 70 casos y 11 muertes.