Viernes 11 de Mayo de 2012
Los mensajes positivos, esos que llegan al alma y permiten ver la vida de otra manera, pululan como nunca antes. En medio de una realidad difícil, hostil y plagada de amenazas la aparición de personas que transmiten paz y espiritualidad es una opción tentadora. Sin embargo, en ocasiones, estos guías espirituales esconden inescrupulosos objetivos tras una apariencia de cordero. ¿Cómo saber si pueden ayudarnos o hundirnos? ¿Cuáles son las señales de alarma para saber si nuestros hijos están en peligro? El profesor y doctor Lucas Raspall, psiquiatra,habló con LaCapital.com.ar sobre este tema de actualidad.
_ ¿Qué opina de los nuevos “gurús” que hablan sobre espiritualidad y cómo alcanzar la vida plena y llenan auditorios?
_Guías espirituales existen desde siempre, y no hay nada de malo en eso, por el contrario. De esa manera llegamos a conocer, miles de años tras su muerte a Jesús, Buda, Krishnamurti y tantos otros. Denunciando el ocaso de las religiones tradicionales, con sus inflexibles dogmas y su moral opresora, en la era posmoderna están dadas las condiciones propicias para la “venta” y “consumo” de una novedosa forma de espiritualidad. Tampoco hay nada intrínsecamente malo en esto, pero muchas veces termina configurándose un movimiento complejo y confuso. Es en esta ruta dónde solemos encontrar a los nuevos “gurús”. Para ser justos, deberíamos considerar caso por caso.
_ ¿Considera que muchas veces estas personas utilizan los medios de comunicación u otros para captar personas “sensibles” e involucrarlas en una secta?
_ La definición de secta es un paso preliminar para comprender este tema: se trata de grupos muy cerrados, replegados sobre sí mismos, con dogmas o reglamentos específicos y excluyentes (con carácter de exclusividad) que en ocasiones protagonizan comportamientos susceptibles de ser descriptos como abusivos, ilícitos o delictivos. Los medios utilizados por estos líderes son variados, y cambian radicalmente de acuerdo a la verdadera intención (muchas veces implícita) de la secta. Generalmente la captación comienza a través de charlas masivas; luego, el individuo vulnerable se acercará por su propia cuenta.
_ ¿Cuáles son los mecanismos que usan y cuál es el fin real?
_ Una secta destructiva es un grupo cohesionado por una doctrina que exige adhesión total, de estructura vertical y totalitaria (dirigida por un líder espiritual), cerrado y con tendencia a generar una gran dependencia del grupo en cada uno de sus miembros. Por medio de un manejo claramente coercitivo, aunque bajo comportamientos que simulan ser neutrales, las libertades individuales terminan siendo arrasadas, deteriorando de manera severa la voluntad y la capacidad de reflexión.
_ ¿Cualquiera puede caer en las trampas de una secta?
_No todo el mundo es vulnerable a un ataque proselitista sectario. Y de las personas que sí se pueden identificar como vulnerables, ninguna lo es siempre o en cualquier momento de su vida: la existencia de situaciones y factores de riesgo determina la probabilidad de “caer en la trampa”. El momento oportuno es aquel que reúne una serie de condiciones: tener un perfil de personalidad vulnerable (presectario), estar atravesando un momento de crisis que rebase su capacidad para resistir el estrés, ser contactado de manera adecuada por un reclutador y que el mensaje sectario propuesto encaje con las necesidades, intereses y mentalidad del individuo.
_ Una persona que estuvo encerrada en una determinada secta, ¿puede salir? ¿Es un proceso complejo el del alejamiento?
_ Salir es ciertamente es muy complejo y depende de múltiples factores. De alguna manera, la “adicción” a una secta puede ser incluso más peligrosa que la peor de esas sustancias que denominamos genéricamente como drogas. Es preciso dar lenta pero firmemente los pasos inversos al movimiento que lo llevó a la secta, en el que la conducta habitual se fue alejando de una sana y positiva identificación con un ideario o grupo para acercarse en cambio a comportamientos que rodean el fanatismo y la adicción. El “lavado de cerebro” desestructura primero la personalidad para luego ocasionar la final destrucción de los lazos afectivos y de comunicación efectiva del sectario. Por esto, su reinserción en un grupo positivo y sano que sepa dar contención y apoyo es un paso siempre fundamental.
_ Dado que muchos jóvenes son captados por estas sectas, ¿qué cosas deben tener en cuenta los padres para estar alertas?
_ Detrás de los pensamientos y acciones de cada persona siempre encontramos necesidades, motivos e intenciones. Aunque resulte obvio que no todos sentimos las mismas necesidades, es indiscutible que la afiliación a una secta persigue siempre un objetivo; se trata de una búsqueda, generalmente de sentido y de pertenencia a un grupo. El momento en el que el recorrido realizado por el hijo (muchas veces adolescente) muestra creciente inflexibilidad, incapacidad para considerar alternativas, pérdida del interés por las actividades que siempre lo convocaron y alejamiento de las personas con las que habitualmente se implicaba son, frente a la asistencia a grupos o reuniones espirituales, las luces de alarma.