Martes 03 de Octubre de 2023
El presidente del gobierno de España "en funciones", el socialista Pedro Sánchez, recibió el encargo del rey Felipe VI de formar gobierno. Envió un primer guiño a las agrupaciones catalanas separatistas para obtener su apoyo en el Congreso, al asegurar que “hacer política implica generosidad, implica compromiso con tu país e implica lógicamente liderazgo”, aunque sin nombrar la palabra “amnistía”. Sí ha sido más claro en rechazar un referendo de autodeterminación, pero eso aún está por verse en la mesa de negociaciones con los nacionalistas catalanes radicales.
Como estaba previsto, luego de que el líder del derechista y opositor Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, no lograra la semana pasada alcanzar mayoría en el Parlamento para encabezar el próximo gobierno, el monarca recibió este martes en el Palacio de la Zarzuela a Sánchez, segundo en votos en las elecciones del 23 de julio pasado. Sánchez señaló que "acepta con ilusión y responsabilidad el encargo del rey" y que "es la hora de la política y de la generosidad". Y sin mencionar la palabra "amnistía", Sánchez no descartó esta medida que plantean los partidos separatistas catalanes ERC y Junts como condición indispensable para darle su apoyo, aunque sí ha sido más claro para rechazar un referéndum de autodeterminación en Cataluña.
Preguntado en su comparecencia por las condiciones que plantean los independentistas para apoyar su investidura (una amnistía a los condenados por el proceso separatista y celebrar un nuevo referéndum) Sánchez dijo que "fijará posición" sobre estas exigencias una vez que haya mantenido una primera ronda de contactos con los portavoces de los diferentes grupos parlamentarios.
Fue precisamente la implementación ilegal de un referendo la que causó un terremoto político y legal en Cataluña el 1º de octubre de 2017 por el entonces jefe del gobierno local, Carles Puigdemont. La conmoción sigue hasta hoy, con una pronunciada grieta entre separatistas y adversarios de la ruptura con España. El shock se transmitió a la economía catalana, que perdió miles de empresas por el conflicto.
Puigdemont está aún hoy prófugo de la Justicia española, que lo condenó por delitos de sedición. Sánchez negocia con el líder prófugo, cuya influencia en el campo separatista catalán no ha disminuido pese al tiempo pasado y su condición de fuera de la ley. Esto se lo reprochan los opositores al socialista Sánchez, que negocia con un enemigo declarado de la unidad de España y de su Constitución.