Jueves 03 de Abril de 2008
Mientras se resolvía su situación, las jóvenes modelos estaban presas en el Instituto Penitenciario de Dones, Barcelona, conocido como Wad Ras, nombre de la antigua calle sobre la que está emplazado.
Fueron alojadas en una celda junto a dos rumanas, dos brasileñas y una paraguaya.
La rutina de la prisión comenzaba con un control a las 7. "Luego, hacíamos peluquería, estilismo y por las tardes relajación, yoga y veíamos televisión o estábamos en la biblioteca", recordaron.
"Estoy bien, dentro de lo malo de la situación. El lugar está cuidado, pero no deja de ser lo que es", contó Belén en una entrevista en 2007.
"Creo que estamos en la mejor habitación; en otras se arman peleas y el ambiente es denso, al igual que fuera de las habitaciones, ya todas están estresadas, ansiosas y siempre hay una que explota", explicó. Al ingresar no dijeron que eran modelos, pero pronto se descubrió y llegaron las amenazas de otras reclusas por el uso del teléfono.