Encontraron en Marte la sonda espacial Beagle-2 que se creía perdida
La nave, desaparecida pero no olvidada, no avisó de su llegada el día de Navidad de 2003, cuando debía posarse sobre la superficie marciana y transmitir datos a la Tierra

Domingo 18 de Enero de 2015

La sonda europea Beagle-2 sí logró descender en Marte, pero jamás lo transmitió a sus controladores en Tierra. La nave, desaparecida pero no olvidada, no avisó de su llegada el día de Navidad de 2003, cuando debía posarse sobre la superficie marciana y transmitir datos a la Tierra. En su lugar, la sonda de construcción británica se quedó apagada y después de varios meses se le declaró perdida. Según las presunciones iniciales, el aparato se habría desintegrado cuando se acercaba o intentaba descender en el planeta rojo.

   El viernes, más de 11 años después, funcionarios de la Agencia Espacial Europea informaron que finalmente encontraron al Beagle-2, gracias a una amplia labor de análisis de fotografías tomadas con una cámara de alta resolución a bordo del Orbitador de Reconocimiento de Marte, que pertenece a la Nasa.

   Las fotografías muestran que la nave se posó a salvo sobre la superficie marciana, pero no logró desplegarse totalmente ni comenzar las comunicaciones.

   Como sea, el hallazgo reivindica hasta cierto punto a los científicos espaciales que durante más de una década se preguntaban sobre la suerte de su proyecto favorito con el que buscarían señales de vida en Marte.

   Rudolf Schmidt, el gerente del proyecto Marte Express de la Agencia Espacial Europea, describió la ubicación de la nave como una “excelente noticia”.

   Poco después de la desaparición del Beagle-2, la Nasa logró posar sus sondas Spirit y Opportunity cerca del ecuador de Marte.

   Ambos aparatos enviaron numerosas imágenes y descubrimientos, facilitaron el tipo de información que los astrónomos deseaban cuando dio inicio el envío de sondas en Marte.

   Llegar al Planeta Rojo es extremadamente difícil. En medio siglo de intentos, más de la mitad de las misiones de diversos países han fracasado; no lograron despegar de la Tierra o se fueron a las profundidades del espacio más allá de Marte.

   Descender en Marte es particularmente complicado debido a la tenue atmósfera del planeta.

   Las naves enviadas a Marte se desplazan a 19.300 kilómetros por hora y tienen sólo unos minutos para desacelerar y frenar para que puedan posarse en la superficie.

   Además, el terreno marciano está lleno de obstáculos —peñascos, grietas y precipicios— así que un paso en falso puede derivar en la pérdida de la nave.

   El Orbitador de Reconocimiento de Marte, que da vueltas al planeta desde 2006, ha efectuado periódicamente la búsqueda de una sonda desaparecida.

La Beagle-2 formaba parte de la misión Mars Express de la Agencia Espacial Europea y fue transportada por la sonda Mars Express, lanzada el 2 de junio de 2003, de la que se separó el 19 de diciembre de ese mismo año. Fue declarada oficialmente perdida el 6 de febrero de 2004.

   Fue concebida y construida por universitarios británicos dirigidos por el profesor Colin Pillinger de la Open University. Los objetivos eran la búsqueda de signos de vida en Marte, determinar la composición química y geológica del lugar de aterrizaje y el estudio del clima marciano.

   Estaba previsto que la sonda entrara en la atmósfera marciana el 25 de diciembre de 2003 a una velocidad de 20.000 kilómetros por hora. En una primera fase la fricción frenaría a la sonda en su caída libre; aproximadamente a 1 kilómetro de la superficie, cuando la velocidad se hubiera reducido a 1.600 kilómetros por hora, se abrirían unos paracaídas y finalmente se inflarían unos airbags que amortiguarían el impacto con la superficie marciana.

   Una vez en la superficie, los airbags se desinflarían y la sonda, con forma de reloj de bolsillo con una altura de 230 milímetros, se abriría, desplegando sus paneles fotovoltaicos y el brazo robótico. La base central de la nave contenía la antena de comunicaciones, la otra base contenía los equipos electrónicos, cableado, el brazo robótico, sensores ambientales, absorbedor, y el resto eran cuatro paneles solares.