Encaran la fase final del rescate de los 33 mineros chilenos atrapados
El gobierno chileno dio a conocer ayer detalles sobre cómo se llevará a cabo la fase final del rescate de los 33 mineros, y anunció que dos socorristas descenderán hasta donde están los trabajadores para organizar la subida a la superficie en cápsulas.

Domingo 26 de Septiembre de 2010

El gobierno chileno dio a conocer ayer detalles sobre cómo se llevará a cabo la fase final del rescate de los 33 mineros atrapados en el norte del país, y anunció que dos socorristas descenderán hasta donde están los trabajadores para organizar la subida a la superficie en cápsulas.
  El ministro de Minería, Laurence Golborne, y el de Salud, Jaime Mañalich, se desplazaron ayer a la mina San José, cercana a Copiapó, para planificar con los equipos de rescate la última fase del operativo de salvamento y las atenciones médicas que recibirán los mineros cuando salgan del yacimiento.
  Mañalich explicó que descenderán a la mina un socorrista minero y otro médico, especialistas en tareas de rescate “para asistir a los mineros en su ingreso a la cápsula”.
  La Armada fabricará tres jaulas para el rescate, que han sido bautizadas con el nombre de Fénix, y la primera de las cuales llegó ayer a la mina.
  El ministro de Minería explicó que las cápsulas están equipadas con un arnés para sujetar a los mineros, un tubo con oxígeno y un micrófono y altavoces para mantener la comunicación con el exterior durante el rescate.
  Pese a que en un primer momento se dijo que el rescate de cada uno de los 33 mineros podría prolongarse por una hora y media, las autoridades aseguraron ayer que esperan demorarse alrededor de veinte minutos en sacar a cada trabajador del yacimiento.
  Una vez fuera de la mina, los obreros serán examinados inmediatamente por un grupo de médicos antes de ser trasladados al hospital de campaña que está instalado en las inmediaciones del yacimiento.
  Cuando estén estabilizados, los mineros serán trasladados en helicóptero al hospital de Copiapó, y si alguno requiere algún tratamiento más complejo será llevado a Santiago, distante a 670 kilómetros al sur.
  El ministro de Salud, Jaime Mañalich, indicó que dos familiares de cada minero podrán visitarlos por “un rato breve” mientras permanezcan en el hospital de campaña.
  En cuanto a las labores de rescate, la máquina T-130, encargada del Plan B, alcanzó los 175 metros en el ensanchamiento del conducto de 632 metros que excavó con éxito en la primera etapa de su tarea.
  La perforadora Strata 950, encargada del Plan A, llegó a 442 metros de profundidad de un total de 702 que debe avanzar para después ensanchar el conducto, y la máquina petrolera RIG 421, con la que se ejecuta el Plan C y que es la única que cava directamente un conducto de 66 centímetros de diámetro, estaba ayer en 62 metros de profundidad.
  Los mineros atrapados, por su parte, están acarreando los escombros que genera la T-130 en esta segunda perforación para despejar el lugar donde serán empleadas las cápsulas de rescate

Cuidados especiales. Los obreros podrían sufrir sus primeras exposiciones al sol, infecciones por gérmenes y estrés postraumático inmediatamente después de su rescate, advirtió ayer el ministro Mañalich.
  “Pueden tener algunos problemas como la exposición a la luz solar intensísima; hay que proteger su vista, porque sino, pueden tener una parálisis ciliar que produzca un grave daño en la retina”, afirmó el ministro en las afueras del yacimiento de oro y cobre San José.
  También pueden padecer “problemas de infecciones de gérmenes que están en el ambiente”, a pesar de que tras ser hallados vivos se procedió a vacunarlos contra diferentes males, agregó.
  Asimismo, mencionó el estrés postraumático “que puede durar varias semanas o meses”, por lo que “después de esa situación de encierro se debe proceder a su rehabilitación para que luego puedan llevar una vida normal. Pueden sufrir descompensaciones, algunos de ellos de enfermedades crónicas”, indicó, en referencia al minero José Ojeda que padece de diabetes.
  También enumeró que “pueden tener problemas para mantener la presión arterial estable (y) trastornos de oxigenación”.Insistió, empero, que “todo está previsto y tratándose prospectivamente para que los riesgos se lleguen a lo mínimo”.
  El equipo médico examina a diario la salud física y mental de los trabajadores atrapados desde el 5 de agosto.