Martes 28 de Abril de 2015
El periodista italiano Massimo Franco dio una disertación sobre su libro "El Vaticano según Francisco", en el Consulado de Italia de Rosario. Con una concurrencia de público que desbordó las previsiones. Con claridad y en un español muy fluido, Franco expuso los principales lineamientos de su libro y luego respondió a las preguntas del público.
Acompañado por el cónsul Giuseppe D'Agosto, el experimentado periodista y escritor comentó que "Rosario me impresionó muchísimo, es una ciudad viva y muy grande. En Europa ignoramos estas realidades de América latina". En su libro —que presentó hace poco en la Feria del Libro de Buenos Aires— y en su exposición en Rosario, el columnista del Corriere della Sera partió precisamente de la oposición entre América latina, "el nuevo centro del catolicismo", y Europa, envejecida e incapaz de reconocer esa nueva realidad social, religiosa y geopolítica. Franco destacó al respecto "la distancia cultural entre el catolicismo de Italia y el de aquí", y reseñó las primeras miradas de los medios italianos sobre Francisco en marzo de 2013, cuando fue sorpresivamente ungido al trono pontificio. Era visto como "un intermedio entre Robin Hood y Don Camilo", el cura de campaña de las novelas del escritor Giovanni Guareschi. Pero "se trató de una simpatía superficial" hacia el Papa argentino, que no logró registrar datos biográficos y formativos esenciales de Jorge Bergoglio, quien "es un cura urbano, un producto de las megaciudades", esas megalópolis que, como Buenos Aires, sólo se ven en los países emergentes. Para Franco estas "megaciudades" son una nueva frontera de la modernidad, una experiencia que las envejecidas capitales europeas no conocen. Bergoglio es también un "Papa de la post-Guerra Fría, que no comparte la ideología de Occidente vs. Oriente, su mirada parte del Sur y no responde al eurocentrismo" predominante en los papas anteriores.
Para Franco, el cónclave de 2013 que designó a Bergoglio "eligió a un «outsider». Francisco es producto de un cónclave antiitaliano y antieuropeo. Expresa a la mayoría geopolítica de las Américas sobre Europa". Más aún, "los italianos no comprendieron nada del cónclave" y aún hoy les cuesta asimilar su significado y sus resultados. El nuevo Papa lleva a Roma una "teología de los pueblos" y su rechazo a la curia romana llena de privilegios se expresa con su decisión de no ocupar el departamento pontificio y quedarse en la austera residencia de Santa Marta. Sin embargo, no todo ha funcionado bien en estos dos años de pontificado renovador de Francisco. Bergoglio creó un grupo de cardenales asesores, el llamado "G-9" para colegiar su gestión, pero ese organismo no trabaja como debería, según Franco. Ocurre que "el Papa quiere ser Papa, no jefe de gobierno", sostiene Franco. La lucha entre bastidores con la curia romana no se ganó definitivamente, al contrario. Los numerosos enemigos de Francisco callan y esperan, mientras lo esmerilan invocando la anómala figura del "Papa emérito", el retirado Joseph Ratzinger. Pero el argentino "es un zorro, muy astuto y gran comunicador". Y tiene a la gente de su lado.