En el burdel
Jueves 08 de Mayo de 2008
Fritzl era cliente del burdel Villa Ostende, en Linz. Un ex empleado, Christoph F., contó que el ingeniero golpeaba a las meretrices, y las obligaba a simular que estaban muertas y a llamarle "profesor". Una prostitura contó: "Le gustaba mantener relaciones sexuales en una celda (del prostíbulo), algo que yo odiaba. Era oscura y siniestra, pero su lugar favorito".