Lunes 03 de Febrero de 2020
Después de diez días de trabajos intensivos, el alcalde de Wuhan (China), Zhou Xianwang, entregó ayer al personal médico del Ejército Popular las llaves del nuevo hospital, el Wuhan Volcan, para dar respuesta a la alerta sanitaria por el coronavirus. Esta mañana ingresarán los primeros pacientes. Las imágenes de su construcción dieron la vuelta al mundo como ejemplo de tesón y poderío. ¿Cómo se puede levantar en tan poco tiempo un centro médico con mil camas?
Por mucho que sorprenda la rapidez de ejecución, el mastodóntico hospital no es ningún prodigio de la tecnología. "Han reproducido la técnica norteamericana de construcción. Son expertos en imitar y acortar tiempos", asegura el arquitecto Ramón Araujo, director del Master de Construcción y Tecnología en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (Etsam) y autor, entre otras obras, del Hospital Infanta Leonor de la capital española. "Lo que sí es admirable es su empuje, vitalidad y capacidad de organización, con un volumen de mano de obra ingente. Pero repito, no hay ninguna innovación", declaró al diario español El País.
Ubicado a unos 25 kilómetros de la zona metropolitana, en una extensión de unos 34 mil metros cuadrados (cinco veces el Bernabeu), el Hospital Wuhan Volcan fue levantado siguiendo el modelo del Hospital de Xiaotangshan, que se construyó en Beijing en tan sólo siete días durante la epidemia de Sars de 2003, y que fue clave en el control y tratamiento del brote.
Wuhan Volcan prevé acoger a los afectados por el virus que ya suman en torno a los 14.380 y más de 300 víctimas mortales. Para ello, docenas de grúas trabajaron día y noche junto con miles de obreros montando piezas.
"El sistema de construcción es el mismo que el de un edificio de oficinas europeo", cuenta Araujo: "Son estructuras metálicas prefabricadas que se unen con tornillos. Es posible levantar un piso cada día. Sólo hay que colocar los módulos (fachadas y bloques de interiorismo) que vienen completamente montados, con sus ventanas y sus instalaciones. No van ladrillo a ladrillo. Es lo más parecido a montar un vagón de tren", explica.
Se trata de una técnica que se basa en la industrialización y la fabricación y que no es ajena al mundo occidental.