En Aparecida, el Papa pidió a los jóvenes ser "protagonistas de un mundo mejor"
Francisco celebró la misa en la Basílica de la patrona de Brasil, fue ovacionado por miles de fieles bajo intensa lluvia. Pidió "mantener la esperanza y dejarse sorprender por Dios”.

Miércoles 24 de Julio de 2013

El Papa Francisco exhortó hoy en Aparecida a “mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría” y pidió ayudar a los jóvenes a ser “protagonistas de la construcción de un mundo mejor”, ya que “son un motor poderoso para la sociedad”.
 
Así lo afirmó al celebrar la primera misa pública, en el  tercer día de su visita a este país, en el santuario de Nuestra  Señora de Aparecida, la patrona de Brasil, seguida en los  alrededores del templo por una multitud de fieles bajo una lluvia  persistente.
 
“Hoy he querido venir aquí para pedir a María, nuestra Madre,  por el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y poner a  sus pies la vida del pueblo latinoamericano”, señaló el papa  argentino Jorge Bergoglio al iniciar el sermón.
 
“Vengo a llamar a la puerta de la casa de María para que nos  ayude a todos nosotros -pastores, padres y educadores- a transmitir  a nuestros jóvenes los valores que los hagan artífices de una  nación y un mundo más justo, solidario y fraterno”, agregó.
 
Para lograr ese objetivo, el papa latinoamericano remarcó  “tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse  sorprender por Dios y vivir con alegría”.
 
Al iniciar su homilía, hizo especial referencia a la reunión  de la Conferencia General del Episcopado de América Latina y el  Caribe (CELAM) que se celebró aquí en 2007, recordó que se trató de  “un gran momento de la iglesia” y que su documento final “nació de  la urdimbre entre el trabajo de los pastores y la fe sencilla de  los peregrinos”.
 
En cuanto a los jóvenes, los protagonistas de esta semana en  el marco de la JMJ, Francisco pidió ayudarlos a “ser protagonistas  de la construcción de un mundo mejor” y destacó que “son un motor poderoso para la iglesia y la sociedad”.
 
“Ellos necesitan que se les propongan esos valores  inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria  de un pueblo”, dijo y entre esos valores mencionó “la  espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia,  fraternidad y alegría”.
 
Al predicar sobre la esperanza, Bergoglio se refirió a  “cuántas dificultes hay en la vida de cada uno, en nuestra gente,  nuestras comunidades” y remarcó enfáticamente que “Dios nunca deja  que nos hundamos”.
 
“Ante el desaliento que podría haber en la vida, en quien  trabaja en la evangelización o en aquellos que se esfuerzan por  vivir la fe les digo con fuerza: Dios camina a su lado y en ningún  momento los abandona”, resaltó, al tiempo que alertó sobre “tantos  ídolos que se ponen el lugar de Dios, como el dinero, el éxito, el  poder, el placer”.
 
Luego propuso “dejarse sorprender por Dios y confiar en él”,  ya que “alejados de él, el vino de la alegría, el vino de la  esperanza se agota”.
 
Por último, Francisco habló de la alegría cristiana, y señaló  que “el cristiano no puede ser pesimista, no tiene el aspecto de  quien parece estar de luto perfecto”, dijo. (Télam)