Viernes 28 de Octubre de 2022
Elon Musk tomó el control de Twitter después de una larga batalla legal y meses de incertidumbre. La pregunta ahora es qué hará el multimillonario dueño de Tesla y Space X con la red social. “La razón por la que adquirí Twitter es porque es importante para el futuro de la civilización tener una plaza pública digital común, donde se pueda debatir una amplia variedad de creencias de una manera sana, sin recurrir a la violencia’’, escribió Musk.
La compra por 44.000 millones de dólares significa que Twitter se está convirtiendo en una empresa en que los inversores cotidianos ya no podrán comprar acciones. La Bolsa de Valores de Nueva York suspendió la cotización de las acciones de la empresa este viernes, y las acciones dejarán de cotizar el 8 de noviembre, según una formulación ante los reguladores de valores.
Musk despidió apenas llegó a tres ejecutivos jerárquicos de Twitter. Se esperaba una reorganización de este tipo, pero Musk ha hecho declaraciones contradictorias sobre su visión de la empresa, y ha sido parco en la información acerca de cómo la administrará.
Usuarios, empleados y anunciantes, a la espera
Usuarios, anunciantes y empleados de Twitter analizan cada uno de sus movimientos en un esfuerzo por adivinar a dónde podría llevar a la compañía. Muchos buscan ver si acogerá de vuelta a varias figuras conservadoras influyentes que fueron vetadas por haber violado las reglas de Twitter, conjeturas que sólo aumentan con las próximas elecciones en Brasil y Estados Unidos.
“Estaré profundizando más hoy’’, tuiteó temprano, en respuesta a un podcaster político conservador que se quejó de que la plataforma favorece a los políticos de izquierda y en secreto acalla a los de derecha. El expresidente Donald Trump se encuentra entre los que han sido vetados. Al igual que su aliado Roger Stone, quien escribió en Telegram que estaba “esperando pacientemente para recuperar mi voz’’.
En las horas posteriores a la toma de posesión de Musk, figuras conservadoras del sitio también comenzaron a difundir teorías de conspiración desacreditadas durante mucho tiempo, incluso sobre Covid-19 y las elecciones de 2020, en un intento irónico de “probar’’ si las políticas de Twitter sobre desinformación seguían siendo válidas. Comentaristas populares de derecha tuitearon palabras como “ivermectina’’ y “Trump ganó’’ para ver si serían sancionados por el contenido que se habría censurado previamente.
El volátil Musk no ha facilitado la tarea de anticipar sus movimientos. Las reacciones mordaces en Twitter no tardaron en multiplicarse.
Musk ha criticado la dependencia de Twitter de los anunciantes, pero hizo una declaración este jueves que parecía destinada a calmar sus temores. Se ha quejado sobre las restricciones a la libertad de expresión en la plataforma, pero luego prometió que no dejará que se convierta en un “infierno’’.
Después que Musk firmó un acuerdo para adquirir Twitter en abril, trató de retractarse, lo que llevó a la compañía a demandarlo para obligarlo a continuar con la adquisición por la cifra estipulada. Un juez de Delaware había ordenado que el trato, valuado en 44.000 millones de dólares, se cerrara ahora.
Una valuación de mercado mucho más baja
El analista de Wedbush, Dan Ives, estimó que Musk y sus inversores pagaron miles de millones demás. Incluso Musk ha dicho que el precio de 44.000 millones de dólares es demasiado alto. La compra “será una de las adquisiciones de tecnología más excesivamente pagadas en la historia de los acuerdos de fusiones y adquisiciones en la Bolsa, en nuestra opinión’’, escribió Ives. “Con un valor justo que fijaríamos en aproximadamente 25.000 millones de dólares, la compra de Twitter por parte de Musk sigue siendo una gran interrogante respecto a que, en última instancia, no pudo zafarse una vez que intervinieron los tribunales de Delaware’’. Pero hay otro factor que el judicial que explicaría la compra. Cofundador de Twitter, Jack Dorsey, hoy CEO de Space X, abogó por la adquisición de la plataforma por parte de Musk. De todas formas, la abismal diferencia de 19 mil millones de dólares entre la cotización de mercado y lo efectivamente pagado es demasiado grande para ser explicada por una influencia personal. Claramente, Musk, en su histrionismo, lanzó esa cifra desproporcionada y la puso por escrito. Esto le dio pie a los dueños de Twitter a exigirle que cumpla con esa promesa y el juez de Delaware les dio la razón.
Una serie de pasos tomados por Musk esta semana indicaron que el acuerdo se concretaría. El miércoles entró en la sede de la compañía en San Francisco con una pileta de losa, cambió su perfil de Twitter a “Jefe Twit’’ y tuiteó: “Entrando en la sede de Twitter, que se asimile!’’ El jueves por la noche, tuiteó, “el pájaro ha sido liberado’’, en referencia al logo de Twitter.
Ejecutivos despedidos
Ese mismo día se supo que Musk despidió al director ejecutivo Parag Agrawal, al director financiero Ned Segal y a la asesora legal principal Vijaya Gadde. Segal confirmó su salida en una serie de tuits. Musk se había enfrentado con Agrawal en abril, inmediatamente antes de decidir hacer una oferta por la compañía, según mensajes de texto revelados más tarde en documentos judiciales. Agrawal era el responsable de la política de veto y filtro de información falsa. Eso sí, Agrawal, que tenía apenas un año en el cargo, se irá con 50 millones de dólares de indemnización. Musk también había criticado a Gadde, la principal abogada de la empresa y quien ordenó suspender la cuenta de Donald Trup. Siguió una ola de acoso a Gadde desde varias cuentas de Twitter.
En su primer gran declaración, el jueves, Musk dijo que está comprando la plataforma para ayudar a la humanidad y no quiere que se convierta en un “infierno de todos contra todos’’. El mensaje parece calmar a los anunciantes —la principal fuente de ingresos de Twitter— y dejar claro que los planes de Musk para promover la libertad de expresión no ahuyentarán a los usuarios. “La razón por la que adquirí Twitter es porque es importante para el futuro de la civilización tener una plaza pública digital común, donde se pueda debatir una amplia variedad de creencias de una manera sana, sin recurrir a la violencia’’, escribió Musk. “Actualmente, existe un gran peligro de que las redes sociales se dividan en cámaras de resonancia de la ultraderecha y la ultraizquierda que generan más odio y dividen a nuestra sociedad’’.
Musk ha expresado previamente su disgusto por la publicidad y la dependencia de Twitter de ella, lo que sugiere un mayor énfasis en otros modelos comerciales, como las suscripciones con costo, que no permitirán que las grandes corporaciones dicten políticas sobre cómo funcionan las redes sociales. Pero el jueves aseguró a los anunciantes que desea que Twitter sea “la plataforma publicitaria más respetada del mundo’’.
El mensaje representa un cambio de la postura de Musk de que Twitter está violando injustamente los derechos de libertad de expresión al bloquear información errónea o contenido gráfico, dijo Pinar Yildirim, profesora adjunta de marketing en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania.
Pero también es darse cuenta de que no tener moderación de contenido es malo para los negocios, lo que pone a Twitter en riesgo de perder anunciantes y suscriptores, añadió.
“Uno no desea un lugar donde los consumidores simplemente sean bombardeados con cosas sobre las que no quieren escuchar, y la plataforma no asume ninguna responsabilidad’’, afirmó Yildirim.
Advertencia europea
A medida que aumentan las preocupaciones sobre la dirección de la moderación del contenido de Twitter, el comisionado de Mercado Interno de la Unión Europea, Thierry Breton, tuiteó a Musk el viernes que “en Europa, el pájaro volará de acuerdo con nuestras reglas’’.
Breton y Musk se conocieron en mayo y aparecieron juntos en un video en que Musk dijo que estaba de acuerdo con las nuevas regulaciones estrictas del bloque de 27 naciones sobre los contenidos en línea. Su Ley de Servicios Digitales amenaza a las grandes empresas de tecnología con multas de miles de millones de euros si no controlan sus plataformas de manera más estricta en busca de contenido ilegal o dañino, como discursos de odio y desinformación.
Se espera que Musk hable directamente con los empleados de Twitter. Hay confusión interna y baja moral ligada a los temores de despidos o desmantelamiento de la cultura y las operaciones de la empresa. The Washington Post publicó la semana pasada que Musk les dijo a posibles inversionistas que planea despedir a las tres cuartas partes de los 7.500 trabajadores de Twitter cuando se convierta en propietario de la empresa. El periódico citó documentos y fuentes anónimas familiarizadas con la deliberación.
Desde hace meses, Musk se burla de los "bots de spam’’ de Twitter y hace declaraciones a veces contradictorias sobre los problemas de Twitter y cómo solucionarlos. La nota del jueves a los anunciantes muestra un nuevo énfasis en los ingresos publicitarios, especialmente la necesidad de que Twitter brinde más "anuncios relevantes’’ —lo que generalmente significa anuncios dirigidos que se basan en recopilar y analizar la información personal de los usuarios.
Yildirim dijo que, a diferencia de Facebook, Twitter no ha sido bueno para orientar la publicidad a lo que los usuarios quieren ver. El mensaje de Musk sugiere que quiere arreglar eso, aseveró.